¡Tu actitud es un virus; es contagiosa!

No soy amigo de las generalizaciones. En realidad creo que es un hábito lingüístico que es recomendable evitar. Aún así una de las pocas generalizaciones con la que me siento cómodo es que todo lo que hacemos habla se nosotros y tiene poder en los demás. Así es, nuestros comportamientos; equivocaciones, pasiones, respuestas automáticas son parte de nuestro ser y dan un mensaje de quienes estamos siendo en ese instante (que probablemente sea como somos frecuentemente). De otro lado, frecuentemente olvidamos el poder que tenemos, pues cada cosa que hacemos impacta nuestro sistema circundante. Estamos generando un impacto constante en aquellos que nos rodean. ¿Has probado salir a la calle, sonreírle a todos y contar las personas que sonríen de vuelta? ¡Es fascinante! Ahora, ese poder se traduce en cómo contagias con tu actitud. Siempre invito a mis consultantes a hacerse cargo de su actitud preguntándoles lo siguiente: ¿Si tu acción fuese un virus, cómo sería el mundo? Es una pregunta que me hago constantemente y es un interesante faro para mis acciones. ¡Llévate esta pregunta y obsérvate! Nos vemos la semana entrante.Lee, resuena y comparte.