¡Respuestas automáticas! Una gran fuente de autoconocimiento.

Mi respuesta automática el ver una hoja en blanco ya sea en físico o en un computador, es escribir algo o dibujar algo.

Hace unos días, estaba caminando por la calle, en un día muy soleado y noté que había una persona en una bicicleta muy pintoresca; de muchos colores y con banderas, haciendo mucho ruido porque tenía unos parlantes a todo volumen con música Hard Rock. Una de mis reacciones automáticas cuando eso pasa es observar a las otras personas (eso me dice que siempre me encuentro fascinado por la vida y las personas). En ese sondeo visual que hice, vi toda una galería de reacciones automáticas: unos se reían, otros bailaban con la música, otros miraban feo al sujeto que, por cierto, ni por enterado se daba de las reacciones.

Cada persona reacciona de modos diferentes hacia lo que pasa en la vida. ¿Cuál es tu primer pensamiento en la mañana? ¿Cuál es tu primera reacción cuando te dan una mala noticia? ¿Cuál es tu respuesta automática a un halago? ¿Qué es lo primero que haces, piensas, sientes o dices cuando alguien propone una idea diferente a tu pensamiento en redes sociales? ¿Cómo reaccionas cuando te sorprenden?

Desde hace unos años he dicho que el primero en responder es el cuerpo, es decir, los gestos y la postura que tomo cuando un estímulo se presenta. A veces, el cuerpo está acompañado de alguna frase o algún sentimiento instantáneo.

Observar mis reacciones automáticas es un excelente camino para el autoconocimiento. En ellas encontramos rastros de nuestras creencias, de nuestros valores, de nuestros aprendizajes más antiguos. A veces, hablan de nuestra personalidad o de nuestra forma de organizar la información en nuestro interior.

Al ver que una viejita va caminando y se cae ¿Cuál es tu primera reacción? Unos con una energía más servicial responderán ayudándola a levantarse, otros un poco más temerosos quizá simplemente le preguntan como está y le piden que no se mueva, otros seguirán su camino derecho, algunos gritarán por ayuda; quizá alguien con entrenamiento en primeros auxilios la acompañe y siga el paso a paso recomendado… y la lista puede continuar.

Nuestras reacciones automáticas, constantemente hablan de nosotros. Presta atención a tus reacciones automáticas y pregúntate ¿Qué dice esta reacción de mi? Nota qué reacciones te gustan y qué reacciones no te gustan. Nuestras respuestas espontáneas y automáticas salen sin guión y sin ensayo, por eso son una fuente confiable de información sobre nosotros mismos.

En consulta veo constantemente cómo las reacciones automáticas aparecen primero, antes que una respuesta ensayada. Siempre recuerdo el día que le pregunté a una mujer cómo era su relación con su madre; automáticamente, en cuestión de milésimas de segundo, se aclaró la garganta, levantó los hombros y se rascó el cuello dejándolo un poco rojo, Luego de eso dijo: “Bien, es una relación normal”. Le confronté sobre cómo su cuerpo reaccionó con la pregunta y me dice: “Bueno, en realidad es que no me gusta hablar de ella, me cuesta trabajo decir un montón de cosas que no me gustan de ella porque es mi madre y considero que no sería justo quejarme de sus malas actitudes”.

Nuestras respuestas automáticas, muchas veces dicen incluso aquello que no nos atrevemos a decir. 

¿Cuál es tu respuesta automática al leer este artículo?

¡Nos vemos la semana entrante!