Creando una cultura del reconocimiento.

¡Hola! Ya llevamos un mes de #RetoTerapia. Hemos recuperado infinidad de resultados y logrado una muy buena respuesta. Incluso ya hay organizaciones y familias aplicando los retos semana a semana, aprendiendo mucho de sí mismos y contagiando a otros de temas interesantes y preguntas valiosas.

Esta semana es el tema del reconocimiento. Y acá tenemos el vídeo para que lo recuerdes:

¡Lunes de #RetoTerapia! Inicia una cultura del reconocimiento positivo. Mira, Resuena y Comparte.

Publicado por Dr. Phyloel en lunes, 28 de mayo de 2018

¿Qué pasa cuando le reconocemos algo al otro? 

Cuando reconoces algo a otra persona, le estás diciendo “eres valioso por…” y al mismo tiempo, le permites conocerse a sí mismo. En este momento recuerdo la historia de una persona que me contó que tenía la intención de suicidarse porque no se sentía valiosa en este mundo. Iba a estudiar, presentaba sus exámenes, tenía buenas notas, sentía la presión constante de sus padres para que cada vez fuese mejor estudiante y así transitaba, día a día, entre casa y universidad tratando de encontrarle sentido a su vida, pues sus amigos habían elegido dedicarse a la rumba y a conocer gente y lo rechazaban porque le daba más importancia el estudio.

Un lunes, su vida ya estaba al límite, no se sentía reconocido por su padres, no sentía que tuviese un lugar en su familia o sus amigos y había decidido que esa noche se quitaría la vida. Iría a la universidad, cumpliría con un par de deberes y luego se encerraría en su habitación y se envenenaría.

Esa tarde, de regreso a casa, iba caminando y por el camino en el que iba, una mujer, unos pocos años menor que él, llevaba una maleta muy grande y pesada, por lo que se cayó y golpeo en un hombro. El joven fue en su ayuda, casi como un impulso automático y le ayudo a llevar la maleta hasta su casa que quedaba a algunas cuadras.

Al llegar a la casa de la mujer, esta le pidió que entrara y tomara algo, pues quería agradecerle por su ayuda. Mientras compartían la bebida ella le dijo: Sabes, eres un ser muy valioso, no cualquier persona se dispone a ayudar. Si hubiese más gente como tu, habría un mundo mejor. 

El chico automáticamente derramo unas cuantas lágrimas y se sintió, por fin reconocido. Hablaron durante horas y juntos se enlistaron en algunas fundaciones como voluntarios para ayudar a otras personas. El siempre relata que ese reconocimiento que ella le dio esa noche, ese lunes que empezó como el último día de su vida, termino siendo el comienzo de una nueva.

Como esta, he escuchado muchas historias similares. El reconocimiento no es algo que en nuestra cultura hagamos de manera frecuente. O mejor, sí lo hacemos y lo hacemos desde el reconocimiento de lo negativo. ¿Cuántas veces nos quejamos a nuestros profesores, padres o parejas y les dijimos: “lo que pasa es que te enfocas en lo malo”? Es una queja constante que recibo en las consultas. ¡El otro no me ve!

Cuando reconocemos cosas positivas a alguien, ayudamos a construir su identidad y creamos un ambiente más tranquilo, amable y empoderamos a ese otro a través de decirle que hay algo valioso de él o ella que se nota y que genera una diferencia.

En este momento recuerdo una adolescente que estaba conversando con su abuela en la consulta. La adolescente siempre se quejaba de que su abuela se la pasaba peleando con ella. Les invité a que se reconocieran cosas positivas la una a la otra y les costó mucho trabajo al comienzo, pues ya estaban acostumbradas a fijarse en lo malo y construir sus identidades a partir de lo malo. Poco a poco fueron notando y descubriendo cosas que tenían la una para la otra y su relación cambió del cielo a la tierra.

Por último, les quiero contar mi experiencia. En mi adolescencia, aproximadamente a los 15 o 16 años, creía que no era muy valioso para las demás personas, sobre todo para las personas fuera de mi familia, es decir, para las personas de mi edad. Por lo tanto, era excesivamente tímido. Yo creía que ellos no me notaban, que no había nada interesante en mi para ofrecer. En alguna oportunidad, una chica, en una fiesta, me dijo: sabes, eres un caballero y noto que eres muy decente. Ese pequeño comentario, hizo que yo me diese cuenta de que ella me había notado, que valía la pena conversar con otros y mostrarme un poco más. Ese pequeño reconocimiento, me invitó al cambio.

¿Cómo aplico el reconocimiento en mi vida? 

Empieza por pequeñas cosas. Reconócele a los otros rasgos como puntualidad, tranquilidad, como se visten, su risa, sus ojos, lo que sea.

Expresa agradecimiento. Siempre que agradezcas algo a alguien acompáñalo de algún reconocimiento. Por ejemplo cuando le dices a tu pareja: “Gracias por traerme la comida, reconozco que definitivamente eres una persona muy servicial”. o cuando agradezcas a alguien que te atendió bien en algún lugar: “Gracias por tu atención, me sentí muy bien de que me atendieras hoy”.

Reconócete cosas a ti mismo. Al finalizar el día reconócete algo que hayas logrado en el día, algo que te haya llamado la atención de ti mismo. ¡Notarás la diferencia en cómo empieza la forma en que te tratas a ti mismo.

Si conviertes en un hábito reconocerle cosas a las personas, EMPEZARÁS A CREAR UNA CULTURA DEL RECONOCIMIENTO A TU ALREDEDOR.

¡Gracias por pasar por acá! Lee, Resuena y Comparte.