Obstáculos de la Seducción. Sesión 05: ¡El síndrome de Penélope y Pepe le Pew! El seductor empalagoso y la atracción constante de apestosos pretendientes.

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Lo maravilloso de las historias y las metáforas que aparecen en nuestra cultura popular, es que se juntan con nuestro inconsciente colectivo y nos retan a encontrar sentido, muchas veces, sin siquiera darnos cuenta, estas metáforas entran en nuestra mente y nos llevan a la instalación de creencias que se convierten en nuestros pilotos automáticos.

La metáfora que traigo hoy es la de Pepe Le Pew. Una historia bastante conocida por aquellos que vimos dibujos animados de Warner Brothers en los 80’s y 90’s. En ella, situada en París: la ciudad más romántica del planeta, una gata (que nunca dice una palabra) deambula por las calles de la misma y, por accidente (¡en cada capítulo!), es pintada de tal modo que su apariencia es muy cercana a la de una zorrilla. Razón por la cual, Pepe, un Zorrillo que se considera romántico empedernido, intenta conquistar a la Penélope con toda suerte de estrategias: flores, chocolates, serenatas, paseos románticos en carrozas, poemas, etc.

Esta metáfora me parece realmente hermosa en lo que al arte de la seducción, la atracción, la consecución y el amor propio se refiere. Saltan a mi vista varios elementos culturales que alimentaron nuestras creencias sobre la seducción y la relación de pareja y que, muchos de nosotros llegamos a llevar a la acción en nuestros repertorios de conquista. Podemos ver como la cultura de la época nos decía: la forma de seducir es esta: a) el macho tiene que hacer todo lo posible para conquistarla: romanticismo, creatividad y perseverancia (diferente a la insistencia). A medida que van avanzando las generaciones, estos tres elementos se van perdiendo en la seducción. b) Regalos y halagos son una estrategia que “debe” ser aplicada. c) La apariencia física es la base de la atracción y puedes modificarla para atraer a cierto tipo de personas. 

Bien, creo que muchos de los hombres de mi generación aprendimos la lección y fuimos románticos e intentamos varias cosas de este estilo y, al mismo tiempo, muchas mujeres encontraban como parte del guión y el esfuerzo de la seducción que el hombre hiciera este tipo de travesías en pro de la conquista y el cortejo. Hasta ahí, creo que es importante entender que el romanticismo, la caballerosidad, los detalles y los halagos, deben mantenerse en la seducción y hacen parte de las demostraciones de interés. ¡Qué siempre deben estar!. Sin embargo, hay otras dos partes de la metáfora que no vimos y que son la respuesta a la pregunta que nos hacíamos: ¿Cómo es posible que Pepe no pueda conquistar a Penelopé, luego de todos esos intentos que, en la vida real, podrían haber enamorado a cualquier mujer? 

A simple vista lo que contestamos es: Pepe apestaba, olía mal. Bien, creo que eso es totalmente cierto. Sin embargo, y aquí es donde veo la genialidad de la metáfora, y es que Pepe no es consciente de que apesta. En algunos capítulos incluso intenta parecerse a un gato ocultando el pelaje blanco de su lomo, sin embargo, su rasgo más repelente, siempre lo delata. Muchas veces, en la seducción nos concentramos en lo que la cultura nos dice y nos invita a cumplir ciertos guiones sobre lo que “debe” ser una persona atractiva y llevándonos a quitar la atención de nuestro propio proceso de autoconocimiento. El resultado:  ¡Intentamos con demasiada fuerza! enfocándonos en los guiones y nos olvidamos de trabajar en nosotros mismos para lograr la autenticidad. Es muy probable que si el Pepe hubiese encontrado la manera de no apestar tanto, sus intentos tendrían un tono distinto. Y su perseverancia no se habría vuelto “insistencia apestosa”. 

Ahora bien, creo que hasta ahí la metáfora es muy clara y no hay mucho más para hilar más profundo. Todo el peso de la reflexión cae sobre el pobre Pepe quien debe hacer un ejercicio de modificar su “apestocidad”. Sin embargo, como suele suceder en nuestra cultura, el foco siempre lo ponemos en el personaje principal y otros personajes aparecen ahí ofreciéndonos su riqueza, nuestro inconsciente lo capta, pero rara vez lo registramos en nuestra atención. ¡Así es, Penélope! Ella también tiene su parte en este círculo vicioso de seducción apestosa y empalagosa que nos entretuvo por varios años y de constante repetición. ¿Cuál es el error de Penélope que no le permite poner límites a esta situación? En mi lectura, son dos:

El primero, es ¿cómo cada capítulo se las arregla para terminar “accidentalmente” pareciendo una zorrilla? En la búsqueda de pareja, constantemente tanto hombres como mujeres nos encontramos con que, de pronto, estamos atrayendo determinado tipo de personas que no nos agradan. “Siempre me tocan unos patanes” o “siempre me tocan los interesados” o “siempre me tocan los silenciosos que no dicen lo que sienten”. Son frases que escucho constantemente en consulta. En cada caso, detrás de estas quejas, está siempre un rasgo de esa persona o alguna creencia que fortalece actitudes y comportamientos que terminan atrayendo el mismo tipo de personas. Penélope nunca se hace responsable de hacerse esa pregunta de por qué seguía atrayendo al zorrillo. Muchas veces no nos damos cuenta de nuestra “raya blanca en la espalda” que constantemente envía un mensaje que no notamos que estamos compartiendo y atrae al mismo tipo de personajes. 

El segundo elemento que creo que colabora con la “seducción apestosa” es el silencio. No sé si es intencional en los libretistas y creadores del personaje (no encontré pistas al respecto), o si es una simple expresión del inconsciente cultural machista de la época, pero para mí es altamente llamativo y, al mismo tiempo un poco desconcertante que Penélope no habla, no dice una palabra, sólo se centra en hacer gestos y escapar. El error en este tipo de casos es el silencio y no poner el límite de manera asertiva. 

El síndrome de Penélope y Pepe, tiene un elemento nuclear. Hay elementos en la proyección de su personalidad que escapan de su consciencia. El olor de Pepe, la raya blanca en la espalda y el silencio de Penélope.

Te invito a hacer estas tres preguntas.

¿Cuál es tu rasgo apestoso y qué puedes hacer para corregirlo?

¿Cuál es tu raya blanca en la espalda, eso que puedes estar proyectando sin darte cuenta?

¿Qué está en el silencio que no te permite romper con patrones apestosos? 

¡Gracias por pasar! Si te gustó, compártelo… seguro que no apestarás.

Los Obstáculos de la Seducción. Sesión 04: LA TRAMPA DE LA QUÍMICA

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¡Que alguien te gusta no significa que tiene que pasar algo con esa persona!Este es el pensamiento central del post de esta semana. Una idea un poco curiosa y algo retadora y que es un elemento fundamental para entrenar tu inteligencia emocional en lo referente a las relaciones interpersonales.

Recuerdo un consultante que tuve hace algunos años, quien se sentía muy atraído por una de sus compañeras de trabajo. Ella tenía novio y eso a él lo mortificaba, se sentía muy mal porque no encontraba la forma de lograr seducirla, pues ella, aunque también parecía tener interés en él, aunque no daba señales de querer intentarlo con él. Sin embargo, en pocas semanas el compartir tiempo, espacio, anécdotas, historias hizo que se empezara a generar cierta complicidad y la química se incrementara. Ella dejó a su novio y se hicieron pareja rápidamente. Una relación que nació de la química, todo era una maravilla. Luego de un tiempo, unos días después, él se empezó a mostrar celoso, engreído y malgeniado, por su parte ella sólo quería salir con él cuando fuesen a lugares exclusivos y que los familiares y amigos de él, nunca estuvieran.

Quizá estás pensando que el error fue de él por intentar presionar las cosas sin conocerla o de ella por dejar a su novio intempestivamente y dejarse llevar por la química. Que se debieron conocer un poco más para poder empezar a salir y hacerse pareja. Bueno, eso es lo que usualmente la gente piensa que es la trampa de la química. Sin embargo, la trampa de la química no consiste en ello. Pues no está mal que te arriesgues y te lances al agua en la seducción y, en el camino, aparezcan esas cosas que no viste durante la conquista. Creo que eso es normal. La verdadera trampa de la química, se evidencia en la siguiente parte de la historia.

Lo curioso de esta relación de pareja es que tanto él como ella, no entendían de donde provenían las discusiones y el malestar, estaban como en una especie de negación de los defectos del otro. Ambos tenían una percepción de que no eran felices en esa relación, sin embargo, no querían dejarse pues había un gusto y atracción física muy fuertes. Ambos negociaban en su contra al dejar que pasaran esas cosas e incluso permitían los abusos de una u otra parte.

La trampa de la química tiene dos partes. La primera, en hacer una asociación entre gusto y posible pareja. La segunda, cuando en el transcurrir de la relación (si se da) se obvian las dificultades o no se establecen límites sólo por el hecho de que sientes atracción por la otra persona.

Lo que quiero decir es: La química no lo es todo. Sí, debe estar, aunque no necesariamente es el primer paso, esta también se puede construir. Recuerdo en este instante algún estudio en el que demostraban como los hombres, cuando se encontraban cerca a una mujer hermosa por la que sentían atracción física, disminuían su desempeño en la solución de problemas lógico-matemáticos.  Estoy seguro que no necesariamente pasa sólo con los hombres, pues nuestro cerebro tiene mecanismos diferentes cuando está bombardeado por esas hormonas que se disparan por el gusto, minando los centro cerebrales que se encargan de la toma de decisiones, el sentido común y el cálculo de riesgos o consecuencias a largo plazo. Así que, aunque la química es una gran herramienta de seducción, puede convertirse en un obstáculo si la conviertes en la única.

Así las cosas, mi recomendación para no caer en la trampa de la química es muy sencilla. Date cuenta, haz consciencia de que esa persona te gusta y nota como tus decisiones, en ese instante, depende de tu estado de alegría y excitación. Una vez lo haces intenta hacer el esfuerzo de calcular los riesgos y si son costosos o no. En el caso de nuestros amigos del caso que les conté, al inicio los riesgos no eran muy costosos, pero luego cuando se hicieron novios, se volvió realmente costoso en términos emocionales para ellos. Sin embargo, en el caso de que estés casado, que tengas pareja o que puedes hacer daño al caer en la trampa de la química, te servirá mucho hacer consciencia de cuando la química está presente y siempre pensarla como una herramienta.

No te niegues las experiencias, pero sí se congruente al aceptarlas. Quizá la química no es un obstáculo para que generes atracción en otros, pero mal manejada puede ser un obstáculo para tu salud emocional y ello desemboca a largo plaza en una disminución muy considerable en tu atractivo.

¡Nos vemos la semana entrante!

Gracias por pasar, por leer hasta acá y por no resistirte al impulso de compartir este contenido.

Los Obstáculos de la Seducción. Sesión 03. Sobrevaloración de la primera impresión.

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“La primera impresión es la más importante”

Seguramente escuchaste esta frase infinidad de veces por parte de tus abuelos, tus padres y hasta tus profesores. Es una creencia popular que ha sobrevivido siglos y que, debo decir, en ocasiones causa algunos problemas en nuestras relaciones interpersonales cuando la interpretamos de manera muy literal.

He tenido la oportunidad de trabajar en este interesante tema de la seducción desde el 2006 y recuerdo que, en los inicios de mis exploraciones por este tema, me encontré con millones de págines web, artículos, libros, videos y hasta Reality Shows que hablaban sobre la ciencia del levante, sobre la magia de las interacciones iniciales.

Aún puedes encontrar información sobre frases para abordar en lugares públicos, técnicas de cómo mover el cuerpo, cómo manejar la voz, qué temas usar o no en una primera cita, cómo vestirte, a qué sitio ir. Todo este contenido tiene una sola premisa fundamental: “Debes causar una buena primera impresión”.

¡Estoy totalmente de acuerdo con ello! La buena impresión es muy importante, y el impacto que puedas generar a través del primer acercamiento es una buena parte de la creación de un momento persuasivo o seductor. Sin embargo: LA SEDUCCIÓN NO SE LIMITA A GENERAR ATRACCIÓN Y NO MÁS. ¡TAMBIÉN HAY QUE MANTENERLA!

Te contaré dos historias de algunos de mis consultantes:

Manuela es una hermosa mujer, acostumbrada a que todos los hombres estén siempre a su alrededor, halagándole por su físico. Incluso hasta cuenta cómo muchos hombres cambian su comportamiento cuando ella llega: “algunos se vuelven verdaderos idiotas y otros pareciera que se convirtieran en mejores personas, más elocuentes, más seguros, etc.” y añade: “Muchos de ellos causan una excelente impresión de entrada y en las primeras citas son el hombre perfecto, sin embargo, a medida que pasan los días, empiezan a mostrar algunas cosas en las que no han trabajado, como si se hubiesen enfocado en crear una mentira que les dure unos cuantos días”.

Daniel, por su parte, es un hombre que tiene buenas relaciones con las mujeres, no se le dificulta relacionarse con ellas y en general suele ser atractivo hacia el género femenino. El dice: “Me gusta acercarme a las mujeres en los sitios públicos y hablar con ellas, generalmente me guío por la actitud que tienen y, debo decirlo, también por su físico. Me acerco y se muestran amables, agradables, etc. Pero luego de conocerlas un poco, me doy cuenta que algunas como que ni se soportan a ellas mismas, o tienen temas con sus ex; incluso algunas pareciera que no tuviesen ningún tipo de aspiración”

En la literatura sobre la seducción y la persuasión, muchas veces nos enfocamos en dar buenas primeras impresiones. Lo cual está muy bien, es importante y no hay que dejarlo de hacer. Sin embargo, no es lo único que hace falta para ser atractiv@ o seductor@.   

Provocar la atracción y llamar la atención es, a la final, realmente fácil. El verdadero reto de la seducción es mantener viva la atracción. 

No olvides visitar la sección de eventos y entérate de nuestro próximo evento sobre persuasión.

Los Obstáculos de la Seducción. Sesión 02.EL FENÓMENO DEL CHICO BUENO.

A veces nos toca esperar un poco más de la cuenta para poder hacer que las cosas lleguen, y nos sentimos impacientes y un poco desesperados, pero todo llega siempre. Una de esas cosas que tarde o temprano llegarán a tu mente, es la claridad. Esa es la demanda más importante en mi consultorio, claridad. La gente quiere tener explicaciones y claridad sobre las cosas que les están pasando en su vida emocional.

El problema con la claridad, es que no es una cosa que puedas llegar y comprar a una tienda o que saques del bolsillo (claro, a menos que entrenes tu mente para tener claridad todo el tiempo, si podrás disponer de ella cuando quieras). Y, otra cosa, es que constantemente estamos leyendo en los medios de comunicación infinidad de conceptos e ideas sobre lo que es la vida, las relaciones y las emociones. ¿Y qué pasa ahí? Aparece la confusión y la claridad se vuelve aún más preciada e inalcanzable.

Cómo has leído en las últimas sesiones del blog, mi objetivo es REACOMODACIÓN DE TUS CREENCIAS. Digamos que soy un fanático de romper con los mitos o con aquellas ideas distorsionadas que se pueden crear en torno a las relaciones humanas. Hoy quiero reacomodar una idea que se ha vendido en la seducción y que ha hecho que muchos hombres se sientan mal consigo mismos y, en lugar de motivar al mejoramiento, hace que esos hombres se sumerjan en ideas erróneas y empiecen a ubicarse en lugares emocionales, sociales y espirituales en los que no caben y, a la final, terminan generándose más daño a sí mismos. La idea es:

“Los chicos buenos no son atractivos, en cambio el chico malo sí lo es”.

A todos nos han dicho desde niños que debemos ser buenas personas, personas de bien y éticamente correctas. De pronto te metes a la red y empiezas a preguntarte cómo hacer para ser más atractivo y te encuentras con la idea generalizada de que los chicos buenos no son atractivos. ¿Cómo te sientes?

Lo que yo he visto en el consultorio es que las personas se encuentran con esa idea y sienten una ambivalencia de lo que oyen de las mujeres y de lo que la literatura de la seducción les dice. Su inconsciente está programado desde hace años para ser una persona buena y eso pasa mucho con un alto porcentaje de la población (afortunadamente); por lo tanto se genera un fuerte conflicto emocional, los consultantes tienden a sentirse como unos verdaderos idiotas cuyos valores e historia no tienen ningún valor. Acto seguido se encuentran con la idea de que, no sólo hay que dejar de ser un chico bueno, sino que además tienen que ser un chico malo, porque el chico malo sí es atractivo.

Resumamos: creces pensando que hay que ser bueno en la vida, sales al mundo de la seducción y te dices que eso no te hace atractivo; te sientes mal y confundido, desaparece la claridad; luego entonces aparece la idea de que debes ser malo para ser atractivo y ahí es donde empieza la verdadera confusión. ¿Cuál es el siguiente paso, volverse malo? Entonces lo intentas: empiezas a ser medio patán con las mujeres, a correr riesgos innecesarios como el alcohol, probrar drogas, cometer uno que otro delito menor y hasta andar con muchas mujeres al mismo tiempo. Quizá tu atractivo aumente, pues el inconsciente humano tiene esa tendencia también a sentirse atraído por lo autodestructivo, quizá las mujeres que aparezcan se interesen en tí, pero no ha largo plazo, sólo para el rato y, además, sólo atraes a cierto tipo de mujeres. ¿Quieres ese tipo de mujeres? Lo preocupante acá es que, en términos de seducción, es malo ser bueno y es bueno ser malo. ¡Qué extraño! Por eso muchos de los que leen sobre seducción, no pasan a la acción, no quieren ser malas personas.

Ahorita estás pensando que estoy diciendo algo obvio pero igual aún sigo manteniendo que los chicos buenos no son atractivos. Este es el momento de REACOMODACIÓN.

Algunas características de las que se habla en la red sobre el chico bueno:

  • Enamorarse rápidamente
  • Estar excesivamente disponible
  • Ser empalagoso con las emociones
  • Hacer muchos regalos y muy costoso
  • Desmedirse en halagos con las mujeres
  • Negociar mucho en su cuenta.

Entre otras cosas. Miremos cada una de estas características: enamorarse rápidamente es una cosa que no tiene nada que ver con que seas una buena persona o una mala persona, simplemente es un tema de que no sabes controlar tus inversiones emocional.  Estar excesivamente disponible tiene que ver con un mal manejo de tus prioridades, cuando pones como prioridad principal a una persona que te gusta, esa persona obviamente se va a sentir ahogada. Ser empalagos con las emociones también tiene que ver con la inteligencia emocional, todo a su tiempo, nadie quiere que una persona planee casarse con uno a las dos semanas de conocerse (aunque pasa en extraños casos de estupidez emocional). Hacer muchos regalos es un signo de inseguridad que envía el mensaje de que estás otorgando valor a través de las compras y no de tu propia persona. Desmedirse en halagos; eso está bien en una relación estable, pero no para el momento de la seducción (también he visto mucho “chicos malos” siendo exagerados con los halagos y los cumplidos, a pesar de que intentar se creativos y patanes, el efecto es el mismo: no es el momento).

Por último, negociar en su contra. No negociar en contra de sí mismo es la regla principal de la salud emocional. Y la paradoja aparece acá: Si eres “chico bueno”, entonces eres un idiota que está todo el tiempo complaciendo a los demás, pero sí eres un “chico malo” estás siendo alguien que no quieres ser, pero intentas serlo porque te dijeron que ser malo era bueno para ser atractivo. A la final, terminas negociando en tu contra: adoptas un estilo de vida que no quieres y atraes al tipo de mujeres que no quieres.

Ahora pensemos en los chicos malos: ellos carecen de inteligencia emocional, pues viven bajo el mito de que el que se enamora pierde, de que no mostrar interés es la regla. Si no muestras interés ¿entonces cómo sabra la persona que le gustas que ahí estás?. El interés se puede demostrar de muchas formas. En el manejo de prioridades, a los chicos malos también le va muy mal, pues convierten en su única prioridad su propia satisfacción personal. Hace un rato leía en una página de internet: “no te sientas mal poer volverte un chico malo, inteligente, manipulador y sexual”. Me llamó mucho la atención la palabra manipulación, pues es cuando usamos la persuasión de manera negativa. Los chicos malos son atractivos de manera momentanea y nunca se vuelven material para una relación estable.

Déjame decirte que sí hay muchos chicos buenos en mi consultorio trabajando en su autoestima e inteligencia emocional, los hay aún más de aquellos que se hacen llamar “chicos malos”. Mi experiencia clínica y personal es que, a la larga, el “chico bueno” es el que se queda con la chica.

Entonces, para resumirte todo este laberinto de conceptos, argumentos y frases. La inteligencia emocional, el manejo de prioridades, la claridad sobre tu salud sexual, sobre tu proyecto de vida y todas esas cosas, NO TIENE NADA QUE VER CON QUE SEAS MALO O BUENO.

Por último, no confundas la MALDAD con MALICIA. La malicia es simplemente la picardía que le puedes meter a una relación, la creatividad y la innovación. La maldad, en cambio, consiste en dañar a otros ¿cómo eso puede ser atractivo?.

Antes de irme, quiero proponerte un reto, pregúntale a las mujeres cómo es su pareja ideal, con la que quieren pasar el resto de sus vidas. Y cuéntame qué te responden: encontrarás la respuesta ahí a lo que es importante.

Sigue siendo una buena persona, hay idiotas emocionales buenos e idiotas emocionales malos, hay desubicados en su proyecto de vida buenos como los hay malos.

El asunto no es de ser bueno o malo, el asunto es de trabajar en tí mismo para configurar tu personalidad atractiva.

Los Obstáculos de la Seducción. Sesión 01: LA TIMIDEZ

Teniendo en cuenta las consultas que recibo en mi consultorio, tanto real como virtual, siempre me encuentro con infinidad de obstáculos que existen para que la gente pueda lograr la configuración de una personalidad atractiva.

Las consultas varían según el género y la edad, pero hay una que es muy frecuente: La timidez. El gran monstruo de las interacciones sociales. Una especie de carga muy pesada con la que muchos suelen cargar a sus espaldas, sintiendo cómo los limita al momento de interactuar con los demás. La timidez en ocasiones nos hace ver el mundo social como un esfuerzo que tenemos que hacer para encajar o ser tenidos en cuenta; constantemente escuchamos una voz interior que nos dice “mejor evítate esta interacción, no tienes la necesidad de saludar a ese extraño”. Esa voz constantemente nos presta infinidad de excusas para evitar las interacciones.

Ahora bien. Quiero que hagas un ejercicio: en este instante probablemente estés en tu cama, descansando con tu laptop en las piernas; o quizá estés en una silla o hasta de pie leyendo este post en un teléfono celular. No importa cuál sea tu caso; lo que quiero es que te pongas en una posición en la que te puedas acomodar y sentirte cómo durante los siguientes minutos.

¿Ya lo hiciste? ¿Mejoró? ¿Alguna parte de tu cuerpo descansó o dejó de incomodar? Yo lo acabo de hacer: me quité la chaqueta, puse mi espalda más recta y respiré profundo; gracias a esta REACOMODACIÓN, mi espalda está más cómoda y mi cuello dejó de recibir tensión. Conclusión: REACOMODARSE hace que desaparezca la incomodidad.

La intención de este pequeño ejercicio es darte a entender que cuándo te reacomodas, mejoras tu posición y te sientes con más comodidad, claridad o tranquilidad. Este fenómeno de la reacomodación, no siempre es un fenómeno del cuerpo, también es un fenómeno muy importante en términos psicológicos. La reacomodación o el re-encuadre como se llama en muchos enfoques terapéuticos, es uno de los objetivos principales de cualquier proceso de consultoría, entrenamiento, pedagogía, psicoterapia y orientación.

Esta serie de sesiones, llamada OBSTÁCULOS DE LA SEDUCCIÓN, tiene como objetivo principal reacomodar la actitud o sensación que tienes frente a todas aquellas cosas que se interponen en tu camino hacia la configuración de una personalidad atractiva. Así que acostúmbrate a esa palabra, reacomodación. Reacomodación de tonos emocionales, de ideas, de uso del cuerpo, de creencias, incluso hasta de sabores o imágenes; TODO ES SUCEPTIBLE DE REACOMODACIÓN.

Iniciemos entonces con la reacomodación de la idea de la timidez. A partir del día de hoy, no tendrás es idea de la timidez limitante, al contrario, tendrás una oportunidad de percibirla como realmente es, relacionarte con ella y hasta usarla a tu favor.

Empecemos con la frase: “Soy una persona tímida”. Toda frase que implica una etiqueta sobre sí mismo, tiene varios efectos: El primero, auto programación de todo tu sistema emocional y comportamental para comportarte como una persona tímida. El segundo efecto es una proyección hacía los demás, quienes confían rápidamente en tu frase y logran que tu sistema familiar y social te ayude a configurarte a ti mismo como una persona atractiva. Lo que dices sobre ti mismo, tiende a ser creído por los demás con mucha facilidad pues, a la final, quien se supone que mejor te conoce eres tú mismo.

Existe un tercer efecto: Generalización. Cuando te dices a ti mismo y a los demás que eres una persona tímida, entonces logras una sola reacción en todo el mundo y en ti mismo. Te pones un letrero gigantesco en tu frente que dice: “hola, soy una persona tímida, trátateme como tal, hazme sentir como tal y ten en cuenta que soy una persona tímida todo el tiempo”.

¡Así es! Ese es el peligro de hablar mal sobre ti. Y no sólo pasa con la timidez, pasa con el mal genio, la sexualidad, la pereza y con muchas cosas más. Así que cuida lo que dices sobre ti que si tú no te crees esa historia, el resto sí y terminará por hacértela creer.

Así que, ten en cuenta lo siguiente tú no eres una persona tímida TODO el tiempo. Tampoco eres una persona tímida CON TODAS LAS PERSONAS. Así que la primera reacomodación que tienes que hacer es que tu timidez no es una situación permanente, al contrario, es una situación episódica y, seguramente, menos frecuente de lo que crees. Así que, para hacer la reacomodación de tu timidez, tienes que definirla y limitarla COMO REALMENTE ES: UN COMPORTAMIENDO DE TIMIDEZ. La timidez no te define, NO ERES TIMIDEZ, simplemente tienes comportamientos de timidez en ciertos momentos y ocasiones ESPECÍFICAS. Primer paso para la reacomodación de este obstáculo de la seducción: contesta las siguientes preguntas:

¿Cómo sé que me estoy comportando de manera tímida?

¿Cuántas veces en el día de hoy me he comportado de manera tímida?

¿En qué situaciones me comporto tímidamente?

¿Con qué personas me comporto tímidamente?

Estas preguntas te ayudarán a encontrar le especificidad de tus comportamientos de timidez. Recuerda, de ahora en adelante YA NO ERES UNA PERSONA TÍMIDA. Se siente bien leer esa frase ¿No es así? Entonces YA NO ERES UNA PERSONA TÍMIDA, ahora eres una persona que OCASIONALMENTE se comporta de manera tímida. Ahora, reforcemos la reacomodación con las siguientes preguntas:

¿Cómo sé que no estoy comportándome como una persona tímida?

¿Cuántas veces al día no me comporto como una persona tímida?

¿En qué situaciones no me comporto como una persona tímida?

¿Con qué personas no tengo comportamientos de timidez?

Estas últimas cuatro preguntas te ayudarán a darte cuenta que HAY MUCHOS MOMENTOS EN LOS QUE NO ERES UNA PERSONA TÍMIDA. Descubriendo que YA NO ERES UNA PERSONA TÍMIDA. Sino una persona que tiene interacciones normales la mayor parte del tiempo.

Ahora bien. Seguramente para este momento del post, necesitemos una nueva reacomodación. ¿Tienes algo de tomar al lado tuyo? ¡Toma un sorbo!, respira profundo, acomódate de nuevo en tu lugar. ¿Estás mejor? Bien, continuemos.

Las preguntas te ayudarán a contextualizar las conductas de timidez, es decir identificar en qué momento se disparan y con qué personas. Sin embargo, también quiero hacer una segunda acomodación psicológica sobre la forma en que usas la timidez, mostrándote lo paradoja que encierra el acto de confesar que eres tímido.

Generalmente las personas tímidas son personas que no hablan mucho de sí mismos. ¿Entonces por qué diablos tienen que contar su peor rasgo? ¿Por qué tienen que confesar que son tímidos? ¡No lo entiendo! Siendo así, al confesar que eres tímido, realmente estás diciendo soy inhábil para las interacciones, pero no soy tímido para confesar que soy una persona tímida. ¿Extraño verdad? Léelo de nuevo, por favor. SI ERES TÍMIDO, NO SERÍAS CAPAZ DE CONTARLE AL MUNDO QUE ERES TÍMIDO, AL CONTRARIO, ESTARÍAS ESCONDIÉNDOLO COMO UN SECRETO, NO SALDRÍAS DE TU CASA, NO PODRÍAS INTERACTUAR CON NADIE.

Conclusión: La timidez es una historia que te has contado tantas veces que terminaste creyéndotela y defendiéndola a capa y espada.

Bien, ya has reacomodado los momentos de la timidez, las personas con quien te comportas de manera tímida y hasta estás pensando en la paradoja de ser tímido. Ahora, hablemos de algunas pautas para contrarrestar los comportamientos de timidez.

Usa tus rasgos positivos para contrarrestar la timidez.

Si eres una persona amable, no tienes nada que temer. Mi padre me dijo una frase UNA SOLA VEZ que se me quedó guardada en mi mente: “Con la decencia, nadie pelea”. Recuerdo que íbamos en su jeep rojo, un campero de 1981 que adora con toda el alma (¡Y aún lo tiene como nuevo!), repentinamente un camión que transportaba artículos como libros, videos y otros artículos, se atravesó sin mayor aviso y puso a mi padre a frenar bruscamente. Mi padre decidió hacer uso del pito para poder decirle a este imprudente todas las cosas que no podría gritarle (como lo hacemos la mayoría de los conductores), el hombre se bajó, se acercó a la ventana de mi padre y le dijo: “Tiene usted toda la razón en estar molesto, fue mi error, discúlpeme”. Mi padre quedó algo desajustado con esa reacción y simplemente guardó silencio. El hombre del cambión, subió y continúo, mi padre suspiró y simplemente dijo: “Definitivamente con la decencia, nadie pelea”. Desde ese día, a mis 11 años, se me quedó grabada esa frase y comprendí que la decencia es una herramienta importante para desenvolverse en la vida, seas tímido o no.

Un buen tipo para entrenar la decencia y la amabilidad es: compórtate CÓMO SI fueses James Bond, como si fueras la persona con más clase del mundo. Y trata a cada persona muy bien. Inténtalo durante un día y registra los cambios.

Aplica el reto de las sonrisas.

Sal a la calle, sonríele a todo el mundo y cuenta cuántas personas te devuelven la sonrisa ¡Te sorprenderás!

¡Invoca el síntoma!

Muchas personas cuando están en las interacciones sociales tienen sensaciones como: sudan las manos, les tiemblan las piernas. Te reto a que invoques esos síntomas todos los días a las 8:29 de la mañana. Siempre a esa hora, todos los días. ¡Te sorprenderás con el resultado!

Nunca confieses tu timidez.

¡Así de simple! Si es un rasgo que no te gusta de ti, por qué tienes que andarle diciendo a todo el mundo lo malo que tienes. Entre más le digas al resto del mundo, ellos te creerán y no te presentarán nuevas personas, tus jefes no te pondrán tareas importantes.

Conclusión: NO TE CREAS LAS HISTORIA DE QUE ERES UNA PERSONA TÍMIDA, PORQUE POR SIMPLE LÓGICA, TU NO ERES UNA PERSONA TÍMIDA.

Nos vemos en la siguiente entrega de Obstáculos de la Seducción.