Sesiones de #Fraseterapia 1. El amor es incondicional. ¡Una relación sana NO!

Como todos los miércoles, hoy compartí una frase en mis redes sociales, bajo el hashtag #FraseTerapia. La frase de hoy fue la que ves en la imagen: El amor es incondicional. ¡Una relación sana NO!

Cuando la compartí en mi lista de difusión de afirmación en WhatsApp, empecé a recibir la siguientes respuestas: “¡No entendí!”, “¿si es incondicional el amor o no?”, “¿Es el amor de pareja el que no es incondicional?”, “¿Creer en el amor sin condiciones es malo?”, “¿No existe el amor incondicional?” y muchas más reacciones. 

Debo confesar que mi intención sí era la de confundir a través de un texto que exigiera un poco, que a través de su lectura hubiese confrontación y, sobre todo, que invitara a la reflexión y a la conversación. Pues considero que en la conversación hay mucha transformación y aprendizaje.

Al notar que el tema invitó a la pregunta, la reflexión y hasta conectó con la confusión, elegí profundizar mi idea y explicar por qué comparto esto como una afirmación mía, ya que evidentemente es una creencia que yo sostengo, una opinión que tengo sobre la realidad y el amor.

El amor es un concepto humano que despierta muchas emociones y carga muchas creencias. Y, en nuestra cultura hemos acordado que el amor es incondicional, que sentimos amor por las personas, indiferentemente de muchas cosas. Que es algo que no se puede controlar, que no eliges de quién te enamoras y muchas otras cosas más. Concuerdo en que el amor es una idea muy potente y las emociones que experimentamos también lo son y que muchas veces, independientemente de cómo se comporte el otro, aún así, lo seguimos amando. Amamos a nuestros padres a pesar de las cosas que no nos gustan de ellos, a nuestros amigos, a nuestros hermanos, a nuestras parejas e incluso hasta a nuestros hijos. ¡Aguantamos muchas cosas en nombre del amor! 

En mi consulta particular, he visto mujeres y hombres que aguantan maltratos, humillaciones, robos, displicencias, abusos sexuales y muchas otras cosas más porque simplemente aman a su pareja o a sus familiares. En el caso de las parejas, en algún momento se enamoraron de esa persona y crearon un cúmulo de razones y sensaciones corporales y emocionales para amar a esa persona. Todo un organismo al servicio de amar a esa persona. Cuando les pregunto: “¿Qué te impide dejar esa relación?”, suelen contestarme: “¡Es que aún amo a mi pareja!”

Y lo mismo he visto con relaciones laborales, familiares y educativas. Empleados que se aguantan a sus jefes por amor a la empresa y al proyecto. Hijos que se aguantan el maltrato de sus padres porque los aman mucho. Padres que se aguantan dinámicas agresivas de sus hijos porque les aman y tienen la intención total de cuidarlos. Pesamos que el amar al otro es la razón por la cual nos tenemos que aguantar cuando una relación es dañina.

¿Y de dónde proviene esa idea? Bien, creo que hay dos fuentes de esta dinámica. La primera es la creencia cultural de que “al amor aguanta todo”. Es cierto que el amor es muy poderoso y que mueve muchos obstáculos y límites (sobre todo, a mi juicio, el amor propio), y también pienso que solo amor no es suficiente. Y la segunda fuente es que he notado que muchas veces creemos que el amor es lo mismo que la relación.

Mi opinión es que es sano separar el concepto de amor del concepto de relación. Por ejemplo: Ramiro es un hombre que lleva 15 años con Cielo. Ella es una mujer altamente celosa y posesiva. Le revisa sus redes sociales, su teléfono celular, a veces le persigue al trabajo, tiene los números telefónicos de todos sus amigos y le llama constantemente para verificar en dónde está. No le permite tener contacto con sus hermanas, primas o amigas de infancia por temor a que “algo pase” con alguna de ellas. Cuando entra en un estado de celos significativo, Cielo agrede físicamente a Ramiro por no contestar el celular o porque fue a visitar a sus hermanas sin avisarle (mintió para evitar el conflicto). Esta dinámica empezó desde que se casaron hace 3 años. Ramiro ama a su esposa con locura, la considera una mujer atractiva, inteligente, sus años de noviazgo fueron maravillosos. Hoy, en cambio, la relación no es más que la constante microadministración por parte de Cielo y las peleas cuando Ramiro exige respeto por su individualidad, su familia y su intimidad.

Ramiro estaba desgastado de la relación, ¡No quería más!. No dejaba a Cielo porque aún la amaba. Una cosa es amar a Cielo, y otra cosa tener una relación con ella, una relación destructiva y tóxica. Ramiro, al no poner condiciones en la relación y no invitar a generar acuerdos, permitió la exigencia de una relación tóxica. Por más amor que le tuviese a Cielo, la dinámica de la relación nunca cambiaría, pues Cielo era quien tenía cosas por trabajar en su interior que no le permitían ofrecer unas condiciones diferentes a la relación.

Cuándo elijo poner condiciones a mi relación, pongo los límites y delimito las fronteras del respeto por parte de quienes me aman. Las relaciones, para ser sanas, necesitan tener condiciones, claridad en los límites del otro. No puedo agredir al otro porque le amo o exigirle que tenga relaciones sexuales conmigo porque nos amamos o exigirle que se haga cargo de mis deudas o cuentas por pagar por que me ama. Si no pongo límites en mis relaciones, rápidamente estas relaciones se pueden volver tormentosas, desgastantes y dolorosas.

Puedo amar a mi pareja, más de ahí no se sigue que tengo que estar con esa persona si me hace daño. Ese mismo amor por mi pareja es el motor para hacer acuerdos y aclarar cuáles son las condiciones de la relación que vamos a construir de ahí en adelante.

Finalmente, cuando me enfrento a un duelo de pareja en el ejercicio de la terapia, he encontrado que es sólo desde el amor que podemos soltar a esa persona. Sólo desde ese amor incondicional que desea lo mejor para esa persona, pues ya no tenemos una relación porque las condiciones no se dieron o no fueron aceptadas.

Es un tema con muchos matices. Mi conclusión es: el amor no es lo mismo que la relación. Puedes amar sin condición, pero no puedes construir una relación sana de pareja (o cualquier otra) sin acuerdos y condiciones pactadas, de lo contrario, el otro no conocerá ni respetará tus límites y fronteras.

¡Gracias por leer! Resuena y comparte.

¡Hasta Pronto!

 

¡Coco! Familia, memorias, secretos y mandatos de amor y miedo.

¡Hola! Es para mi un placer volver, luego de resolver varios problemas técnicos con mi sitio, hoy, después de casi un año, puedo volver a publicar. Tengo muchas reflexiones, pensamientos e ideas represadas en mi mente y mis notas para compartir con todos ustedes. Siempre gracias por mantener ese blog vivo a través de su re-lectura y de compartir los diferentes artículos y comentarlos cuando los encuentran en sus diferentes búsquedas.

Cómo saben, soy un gran admirador del cine y de todo el proceso creativo que hay detrás de una historia. Sobre todo cuando es una película tan completa, a mi juicio como la última entrega de Disney y Pixar: Coco.

Ahora bien, este no es un blog de análisis cinematográfico, así que no me centraré en contarte qué tan buena me pareció la película, su animación, su historia, su música o todo su contenido artístico en general. Mi intención es aprovechar la narrativa de la misma para que volteemos la mirada hacia ciertos aspectos de nuestra propia cotidianidad y vida. Claro está, no es más que mi interpretación de la metáfora y simplemente la pongo aquí a tu disposición con el ánimo de que algo resuene en tu interior y tu cotidianidad se llene de más recursos y reflexiones.

A PARTIR DE ESTE MOMENTO, SI NO HAS VISTO LA PELÍCULA, TE ADVIERTO QUE ESTE ES UN POST LLENO DE DETALLES Y SPOILERS DE LA PELÍCULA, ASÍ QUE CONTINUAR LEYENDO ES TU RESPONSABILIDAD.

Coco es la historia de Miguel… Bueno, en realidad, es la historia de 5 generaciones de la familia Rivera, una familia de varias generaciones de Zapateros. La historia de esta Familia inicia con Imelda, su esposo y si hijita Coco (abreviatura de Socorro en México). Imelda y su esposo se casaron, fueron unidos por el baile y la música, tuvieron a su pequeña hija Coco. A medida que el padre de Coco fue explorando con la música, decidió irse a probar suerte con la música a otros lugares y nunca regresó. El dolor de Imelda por la partida de su esposo era tan grande que sintió que la música era una maldición para ella y su familia. Así que, sin más, decretó desde ese entonces la prohibición de la música en en su vida y en la vida de su hijita Coco.

Sin la cercanía de la música en su vida Imelda decide enfocarse en hacer zapatos, convirtiendo a la familia Rivera en una potencia en Santa Cecilia, con grandes diseños y clientes reconocidos. Los hermanos de Imelda y las generaciones venideras, 5 para ser exactas, se movieron por este MANDATO FAMILIAR: la música está prohibida en esta familia.

En la adaptación literaria de la película, la autora Diana López, nos cuenta cómo Coco, la pequeña niña hija de este músico que abandona a su familia, es la primera generación que recibe este mandato. A pesar de que le encanta bailar e incluso bailaba a escondidas y hasta conoció su esposo Julio por medio de bailes escondidos, tuvo que irse olvidando de la música poco a poco y enfocarse en el negocio familiar y hacerse cargo de sus hijas Elena y Victoria. Imelda y sus hermanos decidieron dejar de hacer zapatos para las compañías de baile de Santa Cecilia.

Además del mandato familiar de la prohibición de la música, Coco recibió otro mandato muy importante: NO OLVIDES LO MUCHO QUE TU FAMILIA TE AMA. Un mandato bastante amoroso que también se hace fuerte a lo largo de las generaciones de la familia Rivera.

Así las cosas, en resumen, tenemos una mujer que es abandonada por su esposo quien decide la música sobre su familia. Esta mujer prohibe la música y realza a la unión familiar al rededor de los zapatos. Coco, la pequeña hija, poco a poco va asumiendo los mandatos y adquiere una lealtad hacia su madre y hacia su familia. ¡Y claro, también hacia sus hijas, nietos y bisnietos!.

¡Y acá entra Miguel! El protagonista de la película. Un niño de 12 años quien, al igual que todos los integrantes de la familia Rivera, tiene una lealtad muy grande hacia su familia y casi que su destino escrito como Zapatero de Santa Cecilia. Sin embargo Miguel en secreto ama la música y, como su bisabuela Coco, en quién confía ciegamente y tiene una conexión muy grande, se esconde para disfrutar de ella.

La vigilante de los mandatos en la actualidad es Mamá Elena, la abuela de Miguel. Una típica abuela matrona latinoamericana que es el sostén emocional y tradicional de la familia. Elena y Miguel chocan constantemente, así como chocaban Coco e Imelda hace muchos años atrás.

Entre estos choques, Miguel se revela y se dispone a seguir los pasos de su ídolo musical, Ernesto de la Cruz, el músico más famoso de Santa Cecilia, quien con el eslogan de “aprovecha tu momento” inspira a Miguel a dejarse llevar por su pasión hacia la música y revelarse en contra del clan. En su búsqueda de entendimiento por la partida de su Tatarabuelo, el músico que abandonó a su familia, una foto escondida le da a entender que, en realidad, ese músico es Ernesto de la Cruz al reconocer su emblemática guitarra en la foto familiar. Siguiendo el mandato de Lealtad a las tradiciones Familiares, Miguel emocionado le cuenta a sus familiares que Ernesto de la Cruz es su antepasado y que en las venas de la familia Rivera corre sangre musical y que está decidido a presentarse al concurso de talentos.

Estas declaraciones para Mamá Elena fueron como una daga que perforaba los mandatos y las tradiciones familiares. Enfáticamente se niega a reconocer la presencia o la llegada de la música a la familia Rivera y le manifiesta a Miguel que si sigue por ese camino sería olvidado. Y aparece un nuevo mandato en la familia: SI SIGUES POR EL CAMINO DE LA MÚSICA SERÁS OLVIDADO. Entre su indignación por la revolución de Miguel, Elena rompe la guitarra clandestina y artesanal de Miguel, lo que causa que Miguel, siguiendo el mandato de Lealtad hacia la familia, va en búsqueda de la guitarra de Ernesto de la Cruz, que se encontraba exhibida en la tumba del reconocido músico.

Apenas Miguel rasga un acorde con la guitarra, se hace transparente y se mueve rápidamente al mundo de los muertos. Aquellos que se mantienen vivos en la memoria de sus familiares y en los altares de sus casas, siendo honrados en el día de los muertos. Y precisamente, ese día es el día de los muertos. Miguel tiene la oportunidad de encontrarse con sus familiares, RECONOCER sus ancestros y dialogar con ellos. Conoce a mamá Imelda y a sus hermanos, también a su abuelo Julio y su tía Victoria. Al llegar al mundo de los muertos, comprende que si quería volver al mundo de los vivos y no quedarse como un fantasma esquelético para siempre, tiene que recibir la bendición de alguno de sus familiares para regresar.

Rápidamente Imelda le da la bendición y le permite volver al mundo de lo vivos, no sin antes generar la condición de que Miguel no se acercara a la música. Miguel acepta a regañadientes y regresa al mundo de los vivos, se revela nuevamente y toma la guitarra de De la Cruz y nuevamente regresa en un segundo al mundo de los muertos. Los familiares de Miguel, vigilados por Imelda, no le quieren dar la bendición de regresar si no se hace cargo del mandato de CERO MÚSICA. Miguel recuerda que está en el mundo de los muertos y que hay un ancestro que puede darle la bendición a él y a su música: ¡Ernesto de la Cruz!

Emprende la aventura, nuevamente revelándose a los mandatos del clan, incluso en el mundo de los muertos, Miguel va en Búsqueda de Ernesto, encontrándose con su vocación de músico, tocando en escenarios y encontrando un nuevo amigo y maestro: Héctor, un esqueleto que estaba a punto de llegar a su MUERTE FINAL, incluso en el mundo de los muertos puedes desaparecer cuando alguien en el mundo de los vivos no honra tu recuerdo.

Héctor se hace amigo de Miguel porque tiene la intención de que una vez el adolescente regrese al mundo de los vivos, el pueda hacerle llegar a su hija una foto suya para no ser olvidado del todo. Así, este par se mueven como compañeros de aventura en este mundo, evadiendo a la familia de Miguel y en la búsqueda de la vida eterna de Héctor.

Una vez Miguel se encuentra con su ídolo, se revela un secreto: Héctor y De La Cruz, eran compañeros de vida musical. Héctor decide regresar con su familia, pero Ernesto no lo podía soportar, así que lo envenenó y lo mató, quedándose con todas las canciones de Héctor ¡Y con su guitarra! Así es, Héctor es el ancestro de Miguel y estaba desapareciendo del mundo de los muertos porque Coco, su hija, la única de los Rivera que lo recordaba está muy anciana y su recuerdo de Héctor se está desvaneciendo.

La canción más famosa de De La Cruz, RECUÉRDAME. Fue una canción que Héctor le compuso a Coco cuando partió y, al mismo tiempo, fue un MANDATO más que recibió Coco, el de recordar a su padre a lo largo de su vida. Miguel tenía que regresar rápidamente a la tierra de los vivos y reactivar el recuerdo de Héctor en la memoria de Coco. Finalmente, entre muchas aventuras, canciones y divertidos momentos, Miguel logra el objetivo y con ello, reacomoda las creencias familiares de los Rivera en torno a la música y salva a Héctor de la muerte final.

HASTA AQUÍ EL RÁPIDO RESUMEN DE LA PELÍCULA.

Ahora bien, esta película para mí trae varios elementos interesante que vienen a mi reflexión y desde mi quehacer como psicoterapeuta y el acompañamiento a familias y personas que cargan con toda una historia transgeneracional. Y claro, deja hermosos mensajes en torno a las tradiciones, las creencias y las relaciones con nuestra familia. Mi intención con este post es hacer énfasis en estos mensajes y reflexiones y, desde ahí resonar o inspirar a la reflexión en tí. ¡Empecemos!

Mandatos y generaciones

Toda familia carga consigo una historia muy antigua. Incluso hay algunas cosas que cargamos de nuestros ancestros de las que ni siquiera somos conscientes o podemos rastrearlas sólo usando nuestra memoria: conductas, tradiciones, creencias sobre algún tema en particular, personalidades, y un montón de cosas más que vamos heredando tanto genética como comportamentalmente. Incluso algunas miradas proponen que estas cargas las tenemos codificadas en nuestro cuerpo de tal modo que hasta nuestra salud y nuestras enfermedades están codificadas por nuestra historia familiar (no sólo desde lo genético si no también desde lo emocional). Aunque ese es un interesante tema para otro post.

En la película de Coco, es muy interesante ver cómo estos MANDATOS, como le llamaremos a estas cargas transgeneracionales, son bastante fuertes y modelan la conducta de todo el clan familiar de los Rivera. Coco, quien recibe los primeros mandatos, los transmite, ya sea por elección o por cumplimiento (muy probablemente por esta última) y se hace LEAL a estos mandatos. Los mandatos que recibe Coco son:

LA MÚSICA ESTÁ PROHIBIDA

NO OLVIDES LO MUCHO QUE TU FAMILIA TE AMA

¡RECUÉRDAME!

A través de la historia notamos como el mandato de la música es el más ruidoso. Y acá viene un elemento importante cuando queremos rastrear nuestra historia generacional y cuando queremos generar consciencia de lo que queremos que nuestra descendencia reciba codificado hacia el futuro. El mandato de la música prohibida no es una prohibición a la música en sí, es en realidad un Duelo no resuelto por Imelda. Quien en su dolor y con los recursos disponibles que tenía para ese instante elige volcar su energía a la zapatería. La prohibición a la música es, a su vez, la prohibición del recuerdo de Héctor. Coco, recibía el mandato de no recordar a su padre y secretamente tenía el mandato de recordarlo a través de la canción que, a escondidas, le cantaba cuando era una niña.

Generación tras generación, los mandatos que prevalecieron fueron el de olvidar la música y con ello a todos los músicos, así como mantener la familia unida al rededor de los Zapatos.

¿Por qué Zapatos?

La verdad, me llama mucho la atención esta simbología. ¿Por qué Imelda escoge fabricar Zapatos? ¿Por qué no Alebrijes, tamales, adornos de papel picado o cualquier otra cosa como sombreros o ropa? Esto no es más que una especulación mía, sin embargo, teniendo en cuenta la simbología que tienen los zapatos en nuestra mente, es que tienen que ver con tener los pies en la tierra, pegados al piso, cerca de tus raíces y, además. ¡Los zapatos no irán a ningún lado como lo hizo Héctor en su momento! Es una simbología muy interesante y que en la vida de Coco tuvo que ser revaluada cuando la familia Rivera decide dejar de fabricar zapatos bailarines que hacían música. Los zapatos, también hablan de tu caminar por la vida, del camino que eliges y hacia dónde te diriges. Pixar como siempre jugando metafóricamente con nuestro inconsciente. ¡Genios!

Miguel y su rebeldía a los mandatos del clan

Como toda tradición y mandato en una familia o un clan, los mandatos de Imelda debían llegar a la reestructuración, es la naturaleza de la evolución de las familias y la cultura. Todo grupo: pareja, amigos, familias e incluso las organizaciones, traen consigo muchas tradiciones, algunas de ellas muy explícitas y muy claras como las de la música y los zapatos, y otras silenciosas e inconscientes, como la demanda del recuerdo (fundamental en la tradición del día de los muertos en México) y toda una familia aceptando sin chistar algo que creen que TOCA o DEBEN hacer. Estos acuerdos silenciosos son muy poderosos porque permiten que, por un tiempo, la familia se sostenga y, de ese modo, pueda sostener el dolor de Imelda que aún no ha sido elaborado y la familia (hermanos e hijos) la acompaña en esa carga (que era responsabilidad única de Imelda).

A la quinta generación, los acuerdos silenciosos siguen moviéndose, sin embargo ya no son tan útiles y un adolescente, que se encuentra en la etapa de LA REVOLUCIÓN y que se opone a los mandatos del clan, como lo hizo Coco en su momento a través del baile, le exige a esta familia reinventar sus formas, recordar de un modo distinto y admitir la presencia de otros patrones familiares vivos que estaban latentes: como la música. Cada familia se encuentra con un integrante que, cada cierto tiempo, se revela fuertemente contra los mandatos del clan, a través de una profesión diferente, de una enfermedad muy fuerte, de una forma de pensar nueva, etc. Miguel es el punto de quiebre en el Clan Rivera (haciendo lo que Coco intentó con el baile y no pudo) y su labor en este paso generacional fue romper los patrones que venían cargando a la familia de prohibición y tensión.

El secreto y su influencia en las generaciones futuras.

Dentro de las cargas generacionales, están los secretos. De todo tipo. Abandonos o canciones clandestinas y prohibiciones de bailar de las que no se hablaron. Así como también asesinatos como el de Héctor (simbólicos, en el de Imelda: “estás muerto para mi” y reales como el envenenamiento). Abusos sexuales, adopciones de hecho no comentadas, quiebras económicas fuertes, enfermedades mentales, suicidios y muchas otras cosas más, influyen en los comportamientos de las generaciones futuras. En el momento en que Imelda elige ocultar y borrar de la presencia de la familia la cara y el recuerdo de Héctor, genera algunas dinámicas familiares que si bien en su momento fueron suficientes, también dejan vacíos emocionales y carencias como figuras paternas, figuras musicales y duelos no resueltos que se convierten en responsabilidades del clan cuando deberían ser de un sólo individuo.

A veces las familias recurren al secreto para cuidar a la familia. Sin embargo, puede ocurrir lo contrario, que el secreto la dañe aún más. Ahora bien, es importante señalar que cada acto de las familias, es un acto de amor.Los secretos, los mandatos y las prohibiciones tienen siempre la intención de proteger el clan.

Reconocer mis Ancestros.

El poder reconocer y hablar con mis ancestros, me da la posibilidad de reescribir mi historia, de editar y cambiar la forma en que la recuerdo y empezar a hacer un filtro de mis mandatos. Claramente no podemos ir a la tierra de los muertos como lo hizo Miguel y poder desvanecer todos esos recuerdos y aclarar los misterios y romper los mandatos transgeneracionales. (¡Aunque debo decir que me encantaría si esa tierra es como en la película!). Aún así, podemos hacer el ejercicio de rastrear lo que más podamos nuestra historia, conocer un poco más sobre las tradiciones, las costumbres, las formas de amar, los conflictos, las demandas que tenían unas generaciones sobre las otras y, así, poco a poco, ir haciendo un ejercicio de reconocimiento de mi historia generacional y hacer un filtro: renunciar a los mandatos y elegir qué tradiciones honrar y qué mandatos ya no seguir. En psicoterapia hay hermosas estrategias para hablar con nuestros ancestros desde nuestra imaginación, nuestra emoción y nuestra intención de reconciliarnos con el pasado. Algo así como pedir la bendición, o crear un nuevo acuerdo con nuestros ancestros para construir un futuro de música (o lo que yo quiera) y no un destino condenado a los zapatos dictado por mis antepasados.

Perdón y Cierre.

¡La música se salva! La canción se hace viva y es fiesta en la familia Rivera luego de que Mamá Imelda, elabora su duelo, manifiesta su ira y su rabia contra Héctor directamente y reescribe su rencor, desde el amor, en un acto de perdón. Es ahí cuando nos damos cuenta de que la prohibición de Imelda no era sobre la música, era una prohibición que se hacía a ella misma de seguir amando a Héctor. No podré seguir amando a Héctor, luego entonces ¡No seguiré amando la música!. Y claro, el mensaje baja como el odio hacia la música o los músicos y no como el odio hacia Héctor. ¿Te suena familiar? Seguramente sí. A veces al rechazar a una persona, lo rechazamos a través de una generalización en nuestra realidad circundante. Solo a través de un ejercicio de consciencia, de la expresión emocional asertiva, podemos liberarnos del rencor, de la generalización que este rencor trae y quitarle la responsabilidad a mi sistema familiar de que me sea leal en ese odio.

Imelda, al hacerse responsable de su rencor hacia Héctor y expresarlo de manera adecuada, libera a la música de las cadenas de la prohibición generalizadora y ahora la música y los zapatos (que fueron una herramienta poderosa y sana en su momento), conviven como dos grandes artes de la Familia Rivera. El verdadero genio detrás del éxito de De La Cruz y los mejores Zapatos de Santa Cecilia ¡Pertenecen a la familia Rivera!

Es un verdadero placer estar de vuelta. Dr. Phyloel, el escritor, continúa vivo. Agradezco a aquellas personas que aparecen en el camino para resonar con estos temas y por la oportunidad de estar acá dialogando contigo sobre estos temas tan apasionantes.

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