Obstáculos de la Seducción. Sesión 05: ¡El síndrome de Penélope y Pepe le Pew! El seductor empalagoso y la atracción constante de apestosos pretendientes.

pepe_le_pew

Lo maravilloso de las historias y las metáforas que aparecen en nuestra cultura popular, es que se juntan con nuestro inconsciente colectivo y nos retan a encontrar sentido, muchas veces, sin siquiera darnos cuenta, estas metáforas entran en nuestra mente y nos llevan a la instalación de creencias que se convierten en nuestros pilotos automáticos.

La metáfora que traigo hoy es la de Pepe Le Pew. Una historia bastante conocida por aquellos que vimos dibujos animados de Warner Brothers en los 80’s y 90’s. En ella, situada en París: la ciudad más romántica del planeta, una gata (que nunca dice una palabra) deambula por las calles de la misma y, por accidente (¡en cada capítulo!), es pintada de tal modo que su apariencia es muy cercana a la de una zorrilla. Razón por la cual, Pepe, un Zorrillo que se considera romántico empedernido, intenta conquistar a la Penélope con toda suerte de estrategias: flores, chocolates, serenatas, paseos románticos en carrozas, poemas, etc.

Esta metáfora me parece realmente hermosa en lo que al arte de la seducción, la atracción, la consecución y el amor propio se refiere. Saltan a mi vista varios elementos culturales que alimentaron nuestras creencias sobre la seducción y la relación de pareja y que, muchos de nosotros llegamos a llevar a la acción en nuestros repertorios de conquista. Podemos ver como la cultura de la época nos decía: la forma de seducir es esta: a) el macho tiene que hacer todo lo posible para conquistarla: romanticismo, creatividad y perseverancia (diferente a la insistencia). A medida que van avanzando las generaciones, estos tres elementos se van perdiendo en la seducción. b) Regalos y halagos son una estrategia que “debe” ser aplicada. c) La apariencia física es la base de la atracción y puedes modificarla para atraer a cierto tipo de personas. 

Bien, creo que muchos de los hombres de mi generación aprendimos la lección y fuimos románticos e intentamos varias cosas de este estilo y, al mismo tiempo, muchas mujeres encontraban como parte del guión y el esfuerzo de la seducción que el hombre hiciera este tipo de travesías en pro de la conquista y el cortejo. Hasta ahí, creo que es importante entender que el romanticismo, la caballerosidad, los detalles y los halagos, deben mantenerse en la seducción y hacen parte de las demostraciones de interés. ¡Qué siempre deben estar!. Sin embargo, hay otras dos partes de la metáfora que no vimos y que son la respuesta a la pregunta que nos hacíamos: ¿Cómo es posible que Pepe no pueda conquistar a Penelopé, luego de todos esos intentos que, en la vida real, podrían haber enamorado a cualquier mujer? 

A simple vista lo que contestamos es: Pepe apestaba, olía mal. Bien, creo que eso es totalmente cierto. Sin embargo, y aquí es donde veo la genialidad de la metáfora, y es que Pepe no es consciente de que apesta. En algunos capítulos incluso intenta parecerse a un gato ocultando el pelaje blanco de su lomo, sin embargo, su rasgo más repelente, siempre lo delata. Muchas veces, en la seducción nos concentramos en lo que la cultura nos dice y nos invita a cumplir ciertos guiones sobre lo que “debe” ser una persona atractiva y llevándonos a quitar la atención de nuestro propio proceso de autoconocimiento. El resultado:  ¡Intentamos con demasiada fuerza! enfocándonos en los guiones y nos olvidamos de trabajar en nosotros mismos para lograr la autenticidad. Es muy probable que si el Pepe hubiese encontrado la manera de no apestar tanto, sus intentos tendrían un tono distinto. Y su perseverancia no se habría vuelto “insistencia apestosa”. 

Ahora bien, creo que hasta ahí la metáfora es muy clara y no hay mucho más para hilar más profundo. Todo el peso de la reflexión cae sobre el pobre Pepe quien debe hacer un ejercicio de modificar su “apestocidad”. Sin embargo, como suele suceder en nuestra cultura, el foco siempre lo ponemos en el personaje principal y otros personajes aparecen ahí ofreciéndonos su riqueza, nuestro inconsciente lo capta, pero rara vez lo registramos en nuestra atención. ¡Así es, Penélope! Ella también tiene su parte en este círculo vicioso de seducción apestosa y empalagosa que nos entretuvo por varios años y de constante repetición. ¿Cuál es el error de Penélope que no le permite poner límites a esta situación? En mi lectura, son dos:

El primero, es ¿cómo cada capítulo se las arregla para terminar “accidentalmente” pareciendo una zorrilla? En la búsqueda de pareja, constantemente tanto hombres como mujeres nos encontramos con que, de pronto, estamos atrayendo determinado tipo de personas que no nos agradan. “Siempre me tocan unos patanes” o “siempre me tocan los interesados” o “siempre me tocan los silenciosos que no dicen lo que sienten”. Son frases que escucho constantemente en consulta. En cada caso, detrás de estas quejas, está siempre un rasgo de esa persona o alguna creencia que fortalece actitudes y comportamientos que terminan atrayendo el mismo tipo de personas. Penélope nunca se hace responsable de hacerse esa pregunta de por qué seguía atrayendo al zorrillo. Muchas veces no nos damos cuenta de nuestra “raya blanca en la espalda” que constantemente envía un mensaje que no notamos que estamos compartiendo y atrae al mismo tipo de personajes. 

El segundo elemento que creo que colabora con la “seducción apestosa” es el silencio. No sé si es intencional en los libretistas y creadores del personaje (no encontré pistas al respecto), o si es una simple expresión del inconsciente cultural machista de la época, pero para mí es altamente llamativo y, al mismo tiempo un poco desconcertante que Penélope no habla, no dice una palabra, sólo se centra en hacer gestos y escapar. El error en este tipo de casos es el silencio y no poner el límite de manera asertiva. 

El síndrome de Penélope y Pepe, tiene un elemento nuclear. Hay elementos en la proyección de su personalidad que escapan de su consciencia. El olor de Pepe, la raya blanca en la espalda y el silencio de Penélope.

Te invito a hacer estas tres preguntas.

¿Cuál es tu rasgo apestoso y qué puedes hacer para corregirlo?

¿Cuál es tu raya blanca en la espalda, eso que puedes estar proyectando sin darte cuenta?

¿Qué está en el silencio que no te permite romper con patrones apestosos? 

¡Gracias por pasar! Si te gustó, compártelo… seguro que no apestarás.

Los Obstáculos de la Seducción. Sesión 04: LA TRAMPA DE LA QUÍMICA

couple-731185_1920

¡Que alguien te gusta no significa que tiene que pasar algo con esa persona!Este es el pensamiento central del post de esta semana. Una idea un poco curiosa y algo retadora y que es un elemento fundamental para entrenar tu inteligencia emocional en lo referente a las relaciones interpersonales.

Recuerdo un consultante que tuve hace algunos años, quien se sentía muy atraído por una de sus compañeras de trabajo. Ella tenía novio y eso a él lo mortificaba, se sentía muy mal porque no encontraba la forma de lograr seducirla, pues ella, aunque también parecía tener interés en él, aunque no daba señales de querer intentarlo con él. Sin embargo, en pocas semanas el compartir tiempo, espacio, anécdotas, historias hizo que se empezara a generar cierta complicidad y la química se incrementara. Ella dejó a su novio y se hicieron pareja rápidamente. Una relación que nació de la química, todo era una maravilla. Luego de un tiempo, unos días después, él se empezó a mostrar celoso, engreído y malgeniado, por su parte ella sólo quería salir con él cuando fuesen a lugares exclusivos y que los familiares y amigos de él, nunca estuvieran.

Quizá estás pensando que el error fue de él por intentar presionar las cosas sin conocerla o de ella por dejar a su novio intempestivamente y dejarse llevar por la química. Que se debieron conocer un poco más para poder empezar a salir y hacerse pareja. Bueno, eso es lo que usualmente la gente piensa que es la trampa de la química. Sin embargo, la trampa de la química no consiste en ello. Pues no está mal que te arriesgues y te lances al agua en la seducción y, en el camino, aparezcan esas cosas que no viste durante la conquista. Creo que eso es normal. La verdadera trampa de la química, se evidencia en la siguiente parte de la historia.

Lo curioso de esta relación de pareja es que tanto él como ella, no entendían de donde provenían las discusiones y el malestar, estaban como en una especie de negación de los defectos del otro. Ambos tenían una percepción de que no eran felices en esa relación, sin embargo, no querían dejarse pues había un gusto y atracción física muy fuertes. Ambos negociaban en su contra al dejar que pasaran esas cosas e incluso permitían los abusos de una u otra parte.

La trampa de la química tiene dos partes. La primera, en hacer una asociación entre gusto y posible pareja. La segunda, cuando en el transcurrir de la relación (si se da) se obvian las dificultades o no se establecen límites sólo por el hecho de que sientes atracción por la otra persona.

Lo que quiero decir es: La química no lo es todo. Sí, debe estar, aunque no necesariamente es el primer paso, esta también se puede construir. Recuerdo en este instante algún estudio en el que demostraban como los hombres, cuando se encontraban cerca a una mujer hermosa por la que sentían atracción física, disminuían su desempeño en la solución de problemas lógico-matemáticos.  Estoy seguro que no necesariamente pasa sólo con los hombres, pues nuestro cerebro tiene mecanismos diferentes cuando está bombardeado por esas hormonas que se disparan por el gusto, minando los centro cerebrales que se encargan de la toma de decisiones, el sentido común y el cálculo de riesgos o consecuencias a largo plazo. Así que, aunque la química es una gran herramienta de seducción, puede convertirse en un obstáculo si la conviertes en la única.

Así las cosas, mi recomendación para no caer en la trampa de la química es muy sencilla. Date cuenta, haz consciencia de que esa persona te gusta y nota como tus decisiones, en ese instante, depende de tu estado de alegría y excitación. Una vez lo haces intenta hacer el esfuerzo de calcular los riesgos y si son costosos o no. En el caso de nuestros amigos del caso que les conté, al inicio los riesgos no eran muy costosos, pero luego cuando se hicieron novios, se volvió realmente costoso en términos emocionales para ellos. Sin embargo, en el caso de que estés casado, que tengas pareja o que puedes hacer daño al caer en la trampa de la química, te servirá mucho hacer consciencia de cuando la química está presente y siempre pensarla como una herramienta.

No te niegues las experiencias, pero sí se congruente al aceptarlas. Quizá la química no es un obstáculo para que generes atracción en otros, pero mal manejada puede ser un obstáculo para tu salud emocional y ello desemboca a largo plaza en una disminución muy considerable en tu atractivo.

¡Nos vemos la semana entrante!

Gracias por pasar, por leer hasta acá y por no resistirte al impulso de compartir este contenido.