Diálogos amigables con la tristeza.

tristeza box

Uno de los grandes retos del ser humano es atravesar por la tristeza. No siempre es fácil porque crecimos pensando que la tristeza es un signo de debilidad, que no deberíamos ponernos tristes por cosas insignificantes. Nuestros padres, con mucho amor y con la firme intención de cuidarnos, nos invitaron a que nos alejáramos de la tristeza. Cuando se nos perdía nuestro juguete favorito o cuando un compañerito de salón nos decía que no quería ser nuestro amigo, nuestros padres nos solían decir cosas como: “No le pongas atención” o “No te pongas así por eso” y una más compleja aún: “No llores que te ves horrible llorando”.

Con lecciones permanentes como estás, provenientes del miedo de nuestros padres a vernos frustrados, crecimos pensando con una sola idea: LA TRISTEZA ES MALA. Pues bien, esa es la razón por la que cuando estramos tristes, además de la tristeza experimentamos un doble ciclo de tristeza que está combinado con la ira. Estamos tristes por estar tristes y nos maltratamos diciéndonos: “yo no debería estar triste por eso”.

Como siempre, en este espacio lo que buscamos es reinventarnos. Uno de los pasos para la reinvención es abrir nuestras mentes y relacionarnos con los conceptos que tenemos insertados en nuestra mente y REACOMODAR nuestras creencias.

La creencia que te quiero proponer el día de hoy, frente a la tristeza, es que LA TRISTEZA ES UNA HERRAMIENTA DE REFLEXIÓN Y CONVERSACIÓN CON NOSOTROS MISMOS. Cuando estamos tristes nuestro sistema de encarga de enviar la mayor parte de la circulación sanguínea a nuestro cerebro, ocasionando que nuestro cuerpo se sienta sin energía y sin ganas de hacer muchas cosas. Esa es la razón por la que, en términos biológicos tenemos una sensación de malestar.

Cuando estamos tristes, además de la disminución de la actividad corporal, se incrementa la actividad cognitiva, es decir, pensamos más, a veces, mucho más de la cuenta. Las personas que escriben diarios, frecuentemente comparten que cuando están tristes, las entradas a su diario son mucho más grandes y largas que cuando la escritura es acompañada emociones de bienestar. La tristeza, es la emoción que más nos conecta con nuestros diálogos internos.

El post de hoy es una invitación que converses con tu tristeza. Ella tiene cosas para decirte. No la evites. En ocasiones nos encontramos con  situaciones que nos disparan sensaciones de malestar, tristeza y frustración. Solemos callarlas, bien porque tenemos vergüenza de confesar que estamos tristes o bien porque no queremos causar conflictos en nuestros sistema.

Seguramente te estarás preguntando cuál es la estrategia para manejar esta emoción de malestar y usarla a nuestro favor, por ello te propongo varias estrategias que te ayudarán tener conversaciones amigables con la tristeza.

  • Escribe, escribe y escribe. Usualmente, cuando estamos tristes, tendemos a pensar muchas cosas y, en ocasiones, tomamos decisiones muy importantes. Ejemplo, cuando el médico le dice a un paciente que si no controla el azúcar pronto podría estar iniciando una diabetes de difícil manejo, la persona se siente triste y toma la decisión de controlar su forma de comer. Mientras la tristeza y el miedo estén intensos, la persona controlará su comida, poco a poco, con los días (a veces horas) la persona irá perdiendo esa idea y volverá a su hábitos. O cuando una persona es maltratada en su relación de pareja, se dice a sí misma: “no volveré a esa relación autodestructiva”. Su tristeza la mantendrá lejos, pero cuando esta pase, esas ideas se desvancen. La idea del diario es que escribas esas ideas positivas y decisiones sanas que provienen de la tristeza (pues también habrá ideas y decisiones no tan sanas). La relectura de lo que escribimos cuando estamos tristes, es altamente poderosa.
  • Ten una conversación con la tristeza. Puedes hacer un ejercicio imaginativo en el que dialogas con la tristeza y le haces preguntas guía, como: ¿Por qué estás acá hoy? ¿Qué me quieres decir hoy? ¿Qué utilidad tiene que vengas hoy acá?
  • Verbalízalo. Las palabras “estoy triste” son importantes, es clave sacar la tristeza de nuestro sistema, comentarlo con alguien de confianza (independiente de que te conteste, simplemente sácalo).
  • Busca un coach o un terapeuta. Estos personajes son excelentes guías para atravesar por la tristeza de manera amigable. Así podrás encontrar buenos elementos de introspección y autoconocimiento.

Todas nuestras emociones tienen utilidad. Así que es importante que no te alejes de ellas, de lo contrario ellas encontrarán otras vías para expresarse, como la enfermedad la irritabilidad y otras. Usar las emociones para lo que son, es una excelente estrategia para evitar malestares aún más fuertes.