Hancock y Mary: La metáfora de las relaciones destructivas.

Hancock

 

Como gran aficionado a todo el contenido relacionado con los personajes salidos de las páginas de las cómics, también disfruto mucho de las adaptaciones al cine que se hacen de las mismas. Hace un tiempo, no mucho, elegí creer que toda historia tiene el poder de generar reflexión, conocimiento, insights y transformación. Algo que me gusta mucho de las metáforas es que se relacionan con nosotros desde nuestro propio modelo de mundo, no hay directividad, no hay sugestión de la metáfora para que hagamos reflexiones que no están relacionadas con nuestra esencia. ¡Y eso me encanta!

Hay una película hacia la cual guardo especial cariño: Hancock, la adaptación al cine del cómic de Hancock, un personaje que se caracteriza por ser un héroe poco convencional, pues tiene problemas de manejo de su ira, su fuerza y una gran adicción al alcohol. El cariño hacia esta película radica en que tiene varias metáforas interesantes sobre el tema de la inteligencia emocional y, además es protagonizada por Will Smith, quien es uno de mis modelos a seguir.

Cuando nos enfrentamos a una historia, nuestros interés, gustos y creencias se relacionan con ella y empezamos a encontrar sentidos y significados relevantes para nuestra vida. En mi caso, al tener un gran interés sobre el tema de las relaciones humanas, me llamó la atención el énfasis en las relaciones interpersonales que al inicio de la película se hace a través del personaje de Ray, un relacionista público quien se convierte en coach de Hancock para construir una marca de un héroe más amable, empático y cercano a las personas y sus “equipos de trabajo” como los policías, bomberos, entre otros. El poder de las relaciones interpersonales se convirtió en otro de los grandes súperpoderes de Hancock.

Quizá estás pensando que la metáfora no es tan escondida, que ese es precisamente el argumento de la película y que eso no tiene nada de extraño, que no tenemos que ser expertos en relaciones o apasionados para darnos cuenta de ellos. Y tienes razón, la película nos deja claro que las relaciones interpersonales pueden ser incluso más relevantes y poderosas que las habilidades sobre humanas en el camino del héroe y lo hace de una manera bastante claro.

Hay otro interesante elemento de la película, las atracciones autodestructivas. Esas relaciones que creemos que están destinadas a mantener a como de lugar, esa persona que queremos que esté a nuestro lado todo el tiempo y que nos sentimos como si la vida nos llevara a él o ella casi que por magia. En la película, Hancock, luego de no tener recuerdo de lo que había pasado con su vida antes de un accidente que tuvo hace 80 años, se encuentra con una persona que tiene sus mismos poderes. Curiosamente esta persona resulta ser Mary, la esposa de Ray, quien al mismo tiempo fue la pareja de Hancock por siglos. El destino siempre los juntaba de nuevo, sin embargo, cada vez que se encontraban, al poco tiempo, Hancock y Mary empezaban a perder sus poderes y volverse vulnerables. Sus relación, en realidad, era una relación tóxica, que los debilitaba a ambos poniéndolos en verdadero peligro de muerte. En una de las escenas finales de la película, Mary y Hancock de encuentran heridos y la única forma en que pueden sanar es alejándose el uno del otro. Así que Hancock se retira y a medida que se aleja de Mary sus poderes van regresando, logrando hacer saltos cada vez más grandes y, al final, realmente puede volar tranquilamente.

¿Qué relaciones te están robando tus súper poderes?

¿Qué aprendes?

¿Qué decides?

Te invito a que pienses en estas preguntas y a que compartas este post.

Nos leemos.

Aceptamos el amor que creemos merecer.

Ventajas de ser invisible

 

Hay varias preguntas que vienen con mucha frecuencia a mi correo electrónico y a mi consultorio que tienen que ver con la calidad de las personas que llegan a nuestra vida.

“¿Por qué me sigo relacionando con este tipo de personas?”

“¿Por qué una buena persona se da permiso de estar con una persona no tan buena?”

“¿Por qué algunas personas se siguen aguantando en relaciones poco saludables?”

Bien, la verdad hay muchas formas de responder a esas preguntas desde la psicología haciendo alusión a patrones relacionales, creencias limitantes, mitos sobre el amor, autoestima, etc… Hace unos días me encontré una frase que creo que me puede ayudar a responder a esas preguntas desde esas ideas de la psicología y con un lenguaje un poco más digerible. A la final, también con el objetivo de generar una pregunta en tu vida, una reflexión que te invite a la acción y a la transformación.

La frase es de la película: Las ventajas de ser invisible, basada en el libro con el mismo nombre del autor Stephen Chbosky. En una escena, el protagonista de este drama juvenil le pregunta a su profesor de literatura, un profesor a quien admira profundamente y por quién siente un gran afecto, por qué hay personas buenas personas que se hacen pareja de personas que no las valoran y en esencia no son tan buenas personas. La respuesta del profesor fue:

“Aceptamos el amor que creemos merecer”.

Ahora quiero convertirla en una frase que valga la pena escuchar o decir. Muchas veces pensamos que atraemos a nuestra vida personas por casualidad, que las personas que están a nuestro alrededor: amigos, parejas, compañeros de trabajo con quienes nos hacemos cercanos, han llegado a nuestra cotidianidad por simple efecto del azar. Bien, yo no creo así, considero que las personas con las que hacemos química y generamos empatía se quedan en nuestras vidas porque inconscientemente las elegimos para quedarse ahí.

La forma en que elegimos inconscientemente es a través de nuestras creencias. Lo que creemos sobre la vida, las personas, el amor, el dinero, etc, influye en las decisiones que tomamos y en esas cosas que permitimos que pasen en nuestra vida.

Hoy me quiero concentrar específicamente en lo relacionado con la atracción y, sobre todo, con esas parejas que aceptamos en nuestra vida. Este post además es un RETO DE ENTENDIMIENTO pues te hará caer en cuenta quizá de cosas que no te gustan, de ideas que te costará trabajo aceptar al comienzo. Será un reto y un llamado al cambio sobre las creencias que tienes sobre ti mismo/a.

El tipo de persona que tienes a tu lado y el tipo de amor que te ofrece, está estrictamente relacionado con las creencias que tienes sobre el amor que crees merecer. Dicho de una forma más cruda: si tienes una relación de pareja poco sana, recibiendo poco afecto y poca atención, es porque tu amor propio llega hasta ahí, y crees merecer poca cosa. Así es, constantemente nos pasa, tenemos un problema con lo que creemos que merecemos. Eres una persona realmente valiosa y por ello mereces amor valioso, cuando tu pareja no te lo proporciona y lo permites, es una traducción de tu amor propio.

Esta frase para mi es realmente poderosa porque nos permite conectarnos con el amor que nos tenemos y, a mayor amor propio, mayor sanidad en las creencias que tenemos sobre nosotros mismos, mayores posibilidades de hacer que nuestro inconsciente elija de una forma más sana.

Es por esto que quiero que te conectes con esta idea: todas esas parejas desastrosas que he atraído a mi vida, provienen de que inconscientemente creía merecer poco. Si quieres atraer personas que realmente valgan la pena, primero tienes tu que empezar a tratarte como alguien que vale la pena. Trabaja en tu amor propio, transforma tus creencias, conéctate con tus emociones y la forma en que las manejas, a medida que avanzas en tu proceso de transformación te irás dando cuenta de que las personas a tu alrededor son personas coherentes con esa transformación.

Tu atractivo se incrementará a medida que tu amor propio lo hace.