El Valor de la Responsabilidad. El Reto de la Coherencia

Hola queridísimos Héroes. Hoy traigo un post muy importante, bastante importante, supremamente importante. El tema de hoy es la base de mi misión al iniciar este blog: la responsabilidad.

Defino la responsabilidad como COHERENCIA entre tus metas, tus decisiones y tus acciones. Si tienes la meta de lograr un estado de salud adecuado, lo coherente es que decidas cambiar tus hábitos y que tus hábitos en realidad cambien. En mi caso, yo decidí empezar este blog para ayudarles a mis lectores a encontrar herramientas para hacer su cotidianidad algo con mayor calidad y que encuentren sus habilidades especiales para ayudar a los demás y a sí mismos. Es mi responsabilidad que cada uno de mis escritos esté calculado para que el efecto sea positivo y que mi escritura sea constante y adecuada.

El flujo de la responsabilidad es el siguiente: tienes una meta, tomas la decisión de alcanzarla, creas un plan de acción y lo llevas a cabo. Estamos acostumbrados a pensar que debemos ser responsables con las cosas de los demás: muchas personas son responsables con sus horarios de trabajo, con las tareas que le ponen sus jefes, con los impuestos, etc. Y, al mismo tiempo, llegan a casa y maltratan a su esposa, no hacen el deber de cuidar de su salud, no respetan sus horarios para dormir y muchas cosas que tienen que ver con sus propias vidas.

Así es, debemos diferenciar entre Obligación y Responsabilidad. Y para ello, lo mejor es pensar en términos de coherencia. Todas y cada una de tus acciones, deben ser coherentes con tu meta y las decisiones que tomas. Esta actitud te traerá un efecto bastante importante para tu éxito en cualquier cosa que hagas: credibilidad.

Este es un escrito muy corto en comparación a lo que suelo escribir, pero se hará largo apenas hagas este ejercicio, responde las siguientes preguntas.

¿Ya definiste tus metas? (si no, diseña tu Yo Ideal)
¿Ya tomaste la decisión de alcanzarlas? (Si no, ¡tómala!)
¿Las acciones que llevas a cabo todos los días van encaminadas a esas metas?
Son preguntas difíciles. Pero su dificultad no esté en responderlas, sino en decirse la verdad a sí mismo. Si las respondes con sinceridad, serás más responsable.

Por último, les dejó el código de responsabilidad que guía a Proyecto Héroes.
1. Escribiré cosas que ayuden a los demás.

2. Me basaré en mis lecturas, aprendizajes y experiencias
3. Responderé todas y cada una de las preguntas y dudas.
4. Respetaré los comentarios y opiniones de mis lectores.
5. Nunca haré pública una opinión o alguna consulta sin permiso de mis lectores.
6. Escribiré mínimo una vez por semana.

Es mi responsabilidad nombrarlos a ustedes como mis veedores. Así que si ves que me estoy equivocando o no estoy siendo coherente con mi meta y mi misión. ¡Denúncialo!

Es un placer cumplir esta Responsabilidad de ayudarlos en el Camino del Héroe Interior.

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PD: La imagen es de la persona por la que me siento más responsable en el mundo: YO. Y, además siento la responsabilidad de que conozcas mi rostro y que tengas una imagen de esas letras que intentan afectarte positivamente.

Alertas sobre el uso del lenguaje

¡Queridos Héroes y Heroínas de la seducción! Bienvenidos a un nuevo post de HDLS El Blog, después de una pequeña ausencia. Antes de empezar, quiero agradecer y felicitar a las Heroínas que participaron en nuestro más reciente taller LAS PUERTAS ABIERTAS DE LA SEDUCCIÓN. Fue una gran experiencia con grandes aprendizajes sobre las relaciones humanas en general y varios temas que nos permitieron comprender un poco más este gran mundo de la seducción.

En el día de hoy quiero traerles un post que se que generará algo de polémica, ya que es sobre un tema que dejó de ser tabú hace unas décadas y que hoy es retomado de nuevo por las teorías neurolingüísticas que entienden el poder que tienen las palabras en nuestro cerebro y, por consiguiente, el efecto que tiene en los demás.

Es un tema, además bastante cotidiano y que tiene en sus ciernes una gran pelea entre las generaciones: este curioso tema es el uso de las “groserías” en el lenguaje cotidiano. Yo crecí siendo corregido frecuentemente cuando usaba “malas palabras”. Duchas palabras eran aquellas que se usaban para ofender a otro y que generaban una agresión verbal. Con el paso del tiempo, esas mismas palabras empezaron a usarse con un uso y significado distintos: empezaron a hacer parte del lenguaje cotidiano, es por ello que vemos cómo un par de adolescentes se saludan entre ellos usando estas palabras y pareciese que fuese de forma amigable.

Esas mismas palabras que en algún momento se usaron para ofender, hoy hacen parte del lenguaje cotidiano. Durante mucho tiempo pensé que no estaba mal usar esas palabras con mis amigos, pues no se hacía con el ánimo de ofender o agredir.

Sin embargo, con el tiempo y gracias al estudio de la PNL, me he dado cuenta de que el uso de palabras soeces o “groserías” no tiene un efecto adecuado en mí o en las personas que me rodeaban. Empecé a darme cuenta que cuando usaba estas palabras mi actitud, de todas formas, sí era más agresiva, no hasta el punto de dañar a alguien pero sí hasta el punto de no sentirme cómodo en ese ambiente. Fue cuando hice la siguiente reflexión: ¿Cómo es que cuando estoy en mi casa, en una reunión social o familiar o en mi ambiente de trabajo, no uso estás groserías? Inmediatamente me respondí: porque hay que guardar respeto a estos ambientes. Así que nación otra pregunta: ¿Acaso es que no debo guardar respeto a los contextos con mis amistades?

Así que empecé por dejar de usar groserías en mis conversaciones habituales y empezar a usar las palabras que eran para decir cada cosa. Sorprendentemente, no solo los ambientes empezaron a parecerme más adecuados, sino que los demás empezaron a percibir de una manera más adecuada, conversaban más tiempo conmigo e incluso aquellos que solían usar las groserías como yo, cuando hablaban conmigo, empezaron a usarlas menos, pues percibían inconscientemente que al hablar conmigo el contexto cambiaba y se hacía más “amigable”.

Tal vez pensarás que soy un viejo conservador doctrinal que no entiende que el mundo evoluciona culturalmente y que no comprende que los usos y los significados de las palabras. En realidad si comprendo esto, pero el hecho de comprenderlo no implica que deje de parecerme problemático. Las razones por las que creo que no es adecuado el uso de las groserías en tus conversaciones habituales son dos:

La primera es que al usar las groserías en el contexto que son, estás comunicándote efectivamente y, al dejar de usarlas en los contextos cotidianos, haces que tus conversaciones sean más efectivas. Es cuestión de comunicarse adecuadamente usando las palabras para lo que son.

La segunda razón es que las palabras groseras y agresivas, tienen una fisiología específica al momento de decirlas. Repite alguna palabra agresiva y notarás cómo el tono y la fonética de la palabra causan una sensación de choque. El mejor ejemplo es la palabra IMBÉCIL. Repítela y verás que no la puedes sentir como una palabra amable así no sepas su significado. La fisiología que usas para decir las palabras agresivas es agresiva, por ello tu cerebro no podrá distinguir en si la estás usando para agredir o si simplemente estás jugando una broma. Al decir groserías estás cargando tu cerebro de fisiologías agresivas.

Puede que ahorita no me creas, pues sólo te lo he dicho y lo he escrito. Por eso es estrictamente necesario que lo practiques y te darás cuenta de poder que tienen las palabras. Intenta, en tus conversaciones coloquiales no usar groserías y empezarás a sentir cambios en tu energía, en la forma en que te relacionas con otros y, claro, te convertirás en una persona muy atractiva y, lo curioso, es que la gente no sabrá que es porque hiciste el pequeño cambio de no decir más groserías.

Un saludo queridos HDLS.
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PD: He abierto un grupo en la comunidad de Facebook. El grupo de llama Dr. Phyloel’s Seduction Group. Inscríbete y participa con tus anécdotas, preguntas y temas.

Perdonar es Cuestión de Economía Emocional (EE).

¡Hola queridos héroes! Antes que nada quiero disculparme por mi ausencia, sé que algunos extrañaron el post correspondiente a la semana pasada. Es por eso que hoy traigo un post de bastante importancia para mí, sobre un tema que está inserto en todas y cada una de las relaciones humanas, cuya adecuada comprensión cambió mi vida para siempre. Es un tema que tiene implicaciones económicas, emocionales y, curiosamente, hasta políticas. Este tema es una de las acciones que más aparece en el discurso de nuestras conversaciones y es, además, una de las acciones más difíciles de efectuar por el ser humano: EL PERDÓN.

La palabra “perdón” está siempre asociada a las acciones. Por lo mismo es un problema ético, es decir, tiene que ver con lo que unos hacen y tienen consecuencias sobre otros. Examinemos primero qué entendemos normalmente por perdón. Es frecuente que pensemos que el perdón es una acción de debilidad, que aquellos que perdonan son personas que ceden ante algún daño que reciben; creemos que si perdonamos estamos “aceptando la ofensa” u “olvidando que nos han lastimado”.

¿Cuándo recurrimos al perdón? La mayoría de las veces pensamos que el perdón es una acción que debemos efectuar para saldar una rencilla, para olvidar un problema o para aceptar algo en lo que no estuvimos de acuerdo, pensamos que cuando le decimos a alguien: “te perdono” lo que estamos haciendo es dejar pasar las cosas como si no se hubieran hecho. Es por eso que pensamos que el que perdona ofensas mayores es una persona débil. EL PERDÓN NO ES SINÓNIMO DE DEBILIDAD, AL CONTRARIO: ES UNA MUESTRA DE CRECIMIENTO PERSONAL Y AUTOESTIMA.

Así es, el perdón es una consecuencia directa del control emocional y de una AUTOACTITUD adecuada. ¿Suena extraño verdad? Pero recuerda que, aquellos que tienen actitudes diferentes obtienen resultados diferentes y si hoy aceptas el reto de salirte del común y tener una concepción sana del perdón, te garantizo que tu vida cambiará sustancialmente y que si aceptas mi propuesta (fundamentada en lo escrito por el Dr. Fred Laskin en su libro Perdonar es Sanar) mañana amanecerás una tonelada más liviano o liviana.

Suena pretencioso, pero es totalmente cierto. Lo que te propongo es que EL PERDÓN ES ALGO QUE HACES POR TI, NO PARA AQUÉL QUE TE HA OFENDIDO. Perdonar es hacer un uso inteligente de tu presupuesto emocional, al dejar de usar capital en aquello que no te garantiza ninguna ganancia. El capital emocional invertido en el RENCOR, es una inversión que te llevará a la quiebra. Es acá donde empezamos a hablar de una de mis teorías más fuertes: LA ECONOMÍA EMOCIONAL (EE).

La economía emocional consiste en el manejo adecuado de tus recursos emocionales. Según algunos conceptos básicos del psicoanálisis, nuestro afecto se representa en montos de energía (libido) que inviertes en las diferentes personas o situaciones (objetos). Estos montos de energía pueden ser invertidos en situaciones y personas negativas o en situaciones y personas positivas. Para tener una comprensión mejor del asunto, prefiero pensar en la energía en términos de Capital, haciendo la analogía con el uso del dinero.

¿En qué inviertes tu capital emocional? ¿Acaso en personas que te hacen crecer? ¿Acaso en situaciones que te generan aprendizaje? O, para el caso que nos ocupa ¿Inviertes tu capital emocional en una persona o situación que alguna vez te ha hecho daño? Ese capital mal invertido es lo que llamamos RENCOR.

RENCOR, para mí, es sinónimo de una inversión innecesaria de energía. ¿Para qué inviertes en alguien o algo que te afectó negativamente? No obtienes ninguna ganancia, ocupas tiempo y energía en algo que NO VALE LA PENA. Si tienes esto en cuenta, el PERDÓN es una transacción económica inteligente: retiras tu capital de un negocio que no te representa ninguna ganancia y queda reservado para usarse en inversiones más inteligentes. Cuando inviertes capital, esperas recibir más capital, así que invierte emocionalmente donde recibas emocionalmente: en tu pareja, en tu conocimiento, en ti mismo… las opciones son muchas.

Perdonar es retirar ese capital de la persona que te ofendió, dejar de usar tus emociones y tus pensamientos en alguna situación que no tiene sentido. Perdonar es dejar ir, más no olvidar. Cuando perdonas no le estás diciendo a tu ofensor que te parece bien lo que está haciendo, o que no te importa su ofensa o que simplemente olvidas lo que te hizo; cuando perdonas lo que estás haciendo es decidir no ocuparte más de ese asunto, retirando tiempo y energía de aquello para usarla mejor. Es por eso que muchas personas, al momento de elaborar una ofensa, vuelven a mejorar su rendimiento académico, su estado de ánimo mejora y su vida simplemente empieza a verse mejor.

Sin embargo, no todo termina ahí. Hay un asunto muy complicado de tratar y es el de perdonarse a sí mismo. ¿Cómo haces para perdonarte a ti mismo cuando el perdón significa retirarle el capital a la persona que se equivocó o que te ofendió? Bueno, es ahí donde el verdadero perdón aparece. NO DEBES APLICAR EL PERDÓN SOBRE LAS PERSONAS, APLÍCALO SOBRE LAS SITUACIONES. En realidad no tienes que perdonar a la persona, lo que tienes que perdonar es la acción que te dañó, acción que está enmarcada en una situación específica. Es acá donde debes aplicar una de las grandes máximas del crecimiento personal y que la mayoría de los autores hemos acogido: NO JUZGUES A LA PERSONA, JUZGA LA ACCIÓN. En otras palabras, basados en el hecho de que una persona cometa una mala acción en algún momento, no podemos afirmar que es una mala persona. Así que, cuando sientas que una situación en la que obraste mal necesita de tu perdón, simplemente perdónate por haber hecho tal o cual cosa y no inviertas más capital emocional a tu acción. Miremos esto con un ejemplo.

Juan Manuel, tiene una relación estable con Juliana. Cierto día, tuvieron una discusión muy poderosa en la que él perdió los estribos y la empujó de una manera un poco fuerte. Tanto que ella se molestó con él y le dijo: “¡Pareces un monstruo, te desconozco!”. Durante mucho tiempo, Juan Manuel no quería perdonarse, siempre decía: “obré mal, soy un monstruo”. Se repetía constantemente estas palabras invirtiendo su pensamiento y afecto en ese nefasto día; dicha actitud, lo que hacía era que Juliana se sintiese mal, se previniera y la relación se complicara un poco. Hasta que un día dijo: “en realidad, sólo fue algo que pasó una vez, fue una acción monstruosa pero eso no me hace monstruo” Hoy por hoy, Juan Manuel ya no piensa en ello y enfoca esa energía en hacer que su relación de pareja sea la mejor relación de pareja del mundo, gracias a esta decisión, su relación mejoró y las peleas se convirtieron en diálogos sanos y conciliadores.

Recuerda, que el perdón es una acción inteligente que protege tu presupuesto emocional de malas inversiones. TEN CUIDADO DE NO QUEBRARTE EMOCIONALMENTE, ES UNA DE LAS QUIEBRAS MÁS DIFÍCILES DE RECUPERAR.

Gracias por invertir tu capital emocional en Proyecto Héroes. Espero que ya hayas recibido tus primeras ganancias y dividendos de este proyecto de crecimiento.
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PD: Quiero Agradecer a todas las Heroínas de la Seducción que hicieron parte del taller LAS PUERTAS ABIERTAS DE LA SEDUCCIÓN. Ha sido un verdadero placer y un gran aprendizaje.
PD2: Se ha abierto un grupo en Facebook llamado: Dr Phyloel’s Seduction Group. Inscríbete y participa con tus historias, ideas o preguntas. BIENVENID@S.